Autobiografía de Gackt (Jihaku – Completo)

Esta es la autobiografía que escribió Gackt, es muy interesante ya que cuenta cosas de todo tipo como sus accidentes que tuvo con los coches y motos.. su primera novia, como empezó en Cain’s Feel y Malice Mizer… la trágica muerte de Kami…. y muchas más cosas. Si tenéis tiempo os sugiero que lo leais si aún no lo habeis hecho *w*

JIHAKU: Autografía de Gackt

¿Qué significa Jihaku? Confesión. Ese es el título de su autobiografía. Exactamente, su autobiografía.
La fantástica página Cool Like Plastic tiene la exclusiva de la traducción al inglés de este libro. La traducción en sí, sin embargo, pertenece enteramente a Gerald Tarrant de Shiroi Heya.
Esta es la distribución de la obra:

+ Sección 1 ~ Nacimiento +
+ Sección 2 ~ Despertar +
+ Sección 3 ~ Un rápido fluir +
+ Sección 4 ~ Asuntos de Amor +
+ Sección 5 ~ Creatividad +

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Extraído en inglés de Cool Like Plastic – Traducido del japonés al inglés por Gerald Tarrant de Shiroi Heya –Traducido del inglés al español por MIRROR – GACKT SHRINE -Traducido del inglés al español por Ogawa Saya de Gackt Luna

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Sección 1 ~ Nacimiento

SECCIÓN 1
SHUUSEI [NACIMIENTO]

1. Youshouki no Rinshi Taiken to Kakuri Byoutou Seikatsu
[Mis Experiencias Cercanas a la Muerte durante mi Infancia y la Vida en el Ala de Aislamiento del Hospital]

Estoy en una cuna. Se mece suavemente adelante y atrás. Mi campo de visión, borroso. Miro a hurtadillas el rostro de mi madre. Por encima de su cabeza, un móvil gira erráticamente, emitiendo una melodía de caja de música.
Al siguiente instante, un año, dos años, tres años… los recuerdos de esas épocas reaparecen ante mí con gran claridad. Gateando. Caminando sobre unas piernas inseguras. Tratando con todas mis fuerzas de pronunciar las palabras que recordaba. No sabía hablar muy bien.
– Ma… ma…Sus palabras también regresan a mí de este modo.
– Mañana tienes una clase de piano.
– ¡Practica! Días brillantes, soleados. El sudor se desliza sobre el teclado del piano…
A lo largo del eje del tiempo, aquellos eventos suponen realmente a penas unos segundos. Entre ellos, grandes recuerdos giran por mi cabeza con furiosa velocidad. Cada momento de esos recuerdos que viví hasta entonces, se transforman en imágenes y comienzan a girar como una lámpara giratoria. (En Inglés: “Revolving Lantern”. Es una de esas lámparas infantiles que tienen una pantalla con dibujos que gira con el calor de la bombilla, proyectando imágenes en las paredes) ¿Voy a morir…?
Hasta la fecha, he tenido ese pensamiento 15 veces. La primera vez que apareció esta “lámpara giratoria” fue cuando tenía siete años.
Me ahogaba en el mar de Okinawa, tragado por las olas, luchando y forcejeando a duras penas, mis pies incapaces de tocar el fondo, viendo que todo lo que había sobre mi cabeza era arrastrado a la fuerza por las olas. Arrastrado por el agua. Aunque trataba de respirar, todo lo que entraba en mi boca era agua salada. Mientras todo lo que podía hacer era tragar agua salada, todos los sonidos desaparecieron de repente. Una sensación agradable, cálida, y la sensación de estar siendo completamente abrazado por algo. No importa cómo lo llaméis. Me inundaba un alivio que no había sentido hasta aquel momento.
Fue justo después de ese momento. La linterna giratoria comenzó a moverse. Todos los recuerdos que tenía desde mi nacimiento comenzaron a destellar, uno por uno, a través de mi mente. Aquella fue la primera vez que esto sucedió. No sentí miedo. Creo que estaba seguro de que iba a morir.
Pero no morí.
A partir de entonces, cada vez que me he hallado cerca de la muerte, la linterna vuelve a girar. En situaciones en las que podría haber muerto, como un accidente de tráfico, una pelea, aparece de súbito.
Ha sucedido 15 veces. Tal vez sean demasiadas. Yo era un niño travieso. Tenía tendencia a enfrentarme a la muerte.
Cuando me estaba ahogando, sentí un miedo terrible. Una parte del motivo era, creo, que me aterrorizaba la muerte. Pero, al mismo tiempo, estaba fascinado por ella. Estaba atrapado por ella. Si no trataba de acercarme a ella, no podría verla. Quería llegar tan cerca como pudiera, porque deseaba estudiarla. Esa es la clase de niño que era. A causa de esto, haría cosas peligrosas sin pretenderlo. Hice cosas que, muchas veces, me hacían preguntarme si moriría. Por supuesto, siempre estaba asustado pero, cuando el momento se acercaba, siempre me tranquilizaba. Sólo un poco más. Sólo un poco más y tal vez pueda ver la respuesta. Eso era lo que sentía. A ese nivel, no podía morir. Estando a ese nivel, podía conseguirlo. Quería ver el otro mundo cada vez más de cerca. Había ocasiones en que me animaba a mí mismo diciéndome eso.
Por ejemplo, me encantaban las bicis y, durante mi adolescencia, montaba en ellas muy a menudo. En la ciudad había un montón de bordillos y creo que, en esa época, tenía un modo extraño de subir a ellos. No tenía habilidad, pero sentía que podía llegar a aquel nivel. Realmente amaba aquella sensación. Iba más y más rápido y, cuando atravesaba un área, había un segundo durante el que veía todo a cámara lenta. Esa sensación duraba un largo instante y era como si pudiera verlo todo con claridad. En ese lugar que acaba de cruzar, estaba seguro de que había algo allí, y yo quería verlo. Porque quería saborearlo. Era muy imprudente.
Hasta que vi la linterna giratoria, seguí precipitándome hacia las cosas con todas mis energías. Cuando vi la linterna, fue la primera vez que tuve consciencia de la muerte. Por lo tanto, estoy en algún lugar entre la vida y la muerte. Hasta que sentí eso, no podía realizar nada en toda su plenitud.
Ahora pienso que era algo extraño. Era un niño peligroso. Buscaba la muerte y no conocía el sentido de la vida. ¿Qué significa estar vivo? ¿Dónde puedo encontrar el valor de mi vida y mi existencia?
Honestamente, preguntas como esa también tuvieron la oportunidad de nacer de mis experiencias personales cuando tenía siete años. Después de casi haberme ahogado, me volví capaz de ver muchas cosas. Aquel día, todas las fronteras se rompieron. Desde que mis ojos se abrieron, hasta ahora, he podido ver cosas que antes no podía. No podía distinguir entre las personas vivas de las muertas. Cuando hablaba con personas que no estaban vivas, debía ser extraño verme desde el exterior. Mis padres estaban, por supuesto, sorprendidos.-¿Con quién estás hablando?
– Con mi tío.
– ¿Dónde está tu tío?
Y, mientras decían eso, se reían. Es posible que se rieran y lo ignoraran. Pero, ¿no lo ignorarían porque en sus corazones tenían miedo de mí?
Esto comenzó a ocurrir con más y más frecuencia, y empezaron a pensar que algo muy raro pasaba con mi mente. La gente hablaba de mí y empecé a plantearme el sentido de mi existencia. Porque podía ver a los vivos y a los muertos, no comprendía qué significaba la vida en sí misma. Esto continuó y, cuando tenía diez años, me desplomé de repente. Sentía un violento dolor en el estómago y no podía moverme.
Después de que me llevaran al hospital, me dijeron que desconocían la causa. Me dijeron que, por lo que sabían, probablemente tuviera alguna clase de enfermedad infecciosa. Así que me vi súbitamente aislado. Aislado, confinado, arrojado en el ala de un hospital que era más como una prisión. Creo que me pusieron en pediatría porque era muy joven. En aquel ala había niños gravemente enfermos, con enfermedades infecciosas o terminales. A mis diez años, era todo lo que pensé. Todos ellos estaban en una jaula y, en cualquier momento, se los llevarían pasillo abajo.
Al final del pasillo, en otra ala de enfermos, estaban los niños que probablemente iban a morir. A menudo pensaba que eso iba a ocurrir.
Al hablar con aquellos niños, podía sentirlo. “Ese niño morirá mañana.”
A la mañana siguiente, oía los pasos de las enfermeras por el pasillo. Entonces sabía que uno de mis amigos había muerto.
Aquellos fueron días duros. No podía soportarlo. Cada vez que hacía un amigo, moría al día siguiente. Y era algo que sólo yo sabía. Era el infierno.
Estando en un lugar como aquel, me volví muy extraño. Pero como mi estado mental no era muy fuerte, tardaron en darme de alta. ¿Por qué no dejaban que me marchara? ¿Por qué no era yo normal? ¿Qué diferencia hay entre ser y no ser normal?
Pensé largo y tendido sobre aquello. No podía escapar. Tenía que hacer algo para salir de allí. Así que seguí pensando.
Comencé a observar a mi médico. Cuando lo imitaba con exactitud, decían que me comportaba de un modo “normal”. Hice esto durante unos diez días. De pronto, me dijeron: “Puedes irte a casa.”
No cambié en absoluto. Pero, aunque en mi interior nada había cambiado…
Para los adultos que decían “te lo dije”, sólo tenía sentimientos de profunda desconfianza. Pero no quería regresar jamás a aquel hospital. Así que, a partir de ese momento, seguí imitando a la gente que mis padres y otros adultos de su generación consideraban correctos.
Durante todo aquel tiempo, me aferré al pensamiento de “¿Quién diablos soy?”

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SECCIÓN 1
SHUUSEI [NACIMIENTO]

2. Sparta Ongaku Kyouiku
[Una Educación Musical Espartana]

Desde que tengo memoria, todo mi entorno hacía que fuera natural que aprendiera a tocar el piano. Comenzó cuando tenía tres años. Mi padre era trompetista, y tanto él como mi madre tenían el empeño común de hacerme aprender a tocar el piano. Mi casa era un hogar clásico. Había montones de obras orquestales. Más adelante, sin embargo, hubo también música francesa y tangos. Es una historia divertida, pero…Como no me permitían ver la TV, no sabía nada en absoluto acerca del rock. A mi padre también le gustaba mucho el Enka (Tipo de música tradicional japonesa). Sin embargo, nunca lo escuchaba en casa, aunque sí en el coche, cuando iba conduciendo. Su coche siempre tenía un fuerte olor a perfume y, para mí, que me mareaba con mucha facilidad, suponía una tortura. Era, sin duda, como emborracharse. El Enka sonaba aquella vez, y yo me sentía borracho y espantosamente mal. Quería salir de inmediato del coche. Me tapé los oídos con las manos y recé para que me dejaran salir. A causa del Enka, quedé condicionado a hacer eso. Realmente odiaba el Enka.

Ahora, cuando lo escucho, me resulta una bonita melodía. Pero cuando era niño no escuchaba las letras y la música Japonesa en sí misma era incompatible conmigo.

En mi libro de texto de música aparecían muchas rimas y canciones infantiles y acordes menores. ¿Por qué la música Japonesa es tan oscura y deprimente? Todas las melodías son tristes.

Comparado con esto, las piezas clásicas orquestales son violentas y poderosas. Brillantes. Inevitablemente, me sentía más atraído hacia la música extranjera que hacia la Japonesa.

El profesor que comenzó a enseñarme cuando tenía tres años era una buena persona. Me encantaba el piano. Tal vez porque era divertido ver a aquel profesor. Me gustaba tanto que nunca protestaba cuando tenía que practicar.

Sin embargo, cuando entré en la escuela elemental, las lecciones de piano se volvieron desagradables.

Comencé a tener dudas y preguntas cuando cumplí los siete años. Practicar piano se había convertido en algo de lo que me avergonzaba.

Tenía la poderosa sensación de que me habían creado para hacer aquello. Era insufrible. Nos trasladamos varias veces y, en cada ocasión, cambiaba de profesor. Esta fue una de las razones que me hicieron aborrecer el piano.

A los siete años fue cuando casi me ahogo en el mar, ¿verdad? A partir de ese momento, mi mundo se convirtió en una galería abierta.

No importaba qué profesor tuviera en cada ocasión, todos me golpeaban. Me soltaban cachetes en el brazo y en el hombro. “¿Te apetece seguir con esto?”, decían con un tono de voz helado. En mi corazón se inflamaba la rebelión. Quería dejar el piano. Sin embargo, mis padres no me lo permitían. Me preguntaba cómo podría dejarlo.

Lo único que podía hacer era conseguir que mi profesor me odiara. Enrosqué una cadena en torno a la puerta de su casa y la até para que no pudiera entrar desde el exterior. Me llamó niño travieso y me tiró una piedra. Lo puse furioso, pero todo lo que yo quería era hacerle decir: “Este niño es un irresponsable. Hagan que deje el piano.” Y también quería que mis padres creyeran que mi profesor no estaba en casa.

Mi deseo se hizo realidad y pude dejar el piano a los 11 años.

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SECCIÓN 1
SHUUSEI [NACIMIENTO]

3. Piano ni Mezameta Chuugakusei Jidai
[Despertar al Piano durante la Escuela Secundaria]

Una vez que hube conseguido dejar de estudiar piano, ya ni siquiera me sentaba delante de uno. Me portaba mal a diario.

Cuando cumplí 14 años, me hice amigo de un chico en particular. Todos los chicos con los que me juntaba venían de diferentes entornos familiares, y había muchos de ellos de los que uno podría afirmar que no eran demasiado recomendables.

Sus familias no eran de fiar, y ellos siempre estaban pensando en huir, en marcharse al mundo exterior. En realidad, nadie, aparte de aquellos chicos, se sentía así.

Pero él era el único que era diferente. Pensaba de un modo distinto en todos los aspectos. Aunque era travieso, no pensaba en huir. Y tenía sobradas razones. Antes de saberlo, descubrí que él me gustaba y empecé a pasar más tiempo en su compañía.

Un día, después de habernos fumado las clases, me dijo:

-¿Por qué no vamos a mi casa? Mis padres no están.

Antes de ese día, yo no había estado jamás en su casa, porque él no hacía más que repetir que sus padres eran muy estrictos. Yo ni siquiera sabía en qué clase de vecindario estaba su casa.

La primera vez que entré en su casa, descubrí que era una mansión. La puerta era imponente, y era la primera vez que yo iba a presentarme ante una familia tan acaudalada. Me di cuenta al llegar allí. Yo no quería enseñarle mi casa a nadie. Pero ir allí con un compañero era algo muy diferente.

Entramos a la casa desde el jardín, y en la sala que se abrió ante nosotros había un piano de cola. Este piano era mucho más grande que el que había en el aula de música del colegio.

-¿De quién es? –pregunté sin pensar.

Y él dijo, con indiferencia:

-Mío.

-¡Embustero!

-No, es verdad.

Y, diciendo esto, levantó suavemente la tapa del piano y, sin previo aviso, comenzó a tocar.

No podía creerlo. ¡Mi compañero, con quien me dedicaba a hacer gamberradas, estaba tocando el piano! Y no sólo eso, sino que era realmente bueno.

-Mis padres son profesores de música, así que, desde pequeño, me han hecho aprender piano –dijo. Y entonces, decidí ser franco con él.

-Si te digo la verdad, yo también toco el piano.

Y entonces, traté de demostrárselo.

Sin embargo, mi nivel de interpretación no era nada excepcional. Aunque sabía que su educación y la mía habían sido similares, su habilidad me sobrepasaba con creces. Mi nivel no era digno ni de mencionarse.

Dejé el piano a los 11 años y había pasado tres sin que me importara. ¿Por qué ahora era diferente? Estaba alardeando de las diferencias que había entre nosotros. Me sentí herido.

Sentí cómo aumentaba mi determinación de no perder ante él.

Odio perder.

Corría a la tienda de música y busqué toda clase de obras para piano. Partituras para piano. Estaban divididas por grado y categoría.

La pieza que mi amigo había tocado para mí era de un grado muy alto y difícil, entre el D y el E. Para superarle, tendría que tocar algo del nivel A o B. Incluso el C estaba fuera de cuestión. Compré todas las partituras que tuvieran un nivel de dificultad por encima del E y me fui a casa. A partir de ese día, empecé a practicar piano como un loco.

No quería perder. Eso era todo. No era porque hubiera empezado a gustarme el piano. Ni siquiera iba al colegio; sólo practicaba. Practicaba tanto que ni siquiera dormía.

Me sumergí tanto en mis prácticas de piano que mis padres pensaron que aquella inspiración repentina era algo increíblemente extraño y, cuando en el pasado, me habían dicho que practicara, ahora me gritaban “¡Para de una vez!”

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SECCIÓN 1
SHUUSEI [NACIMIENTO]

4. Drum Zanmai no Koukousei Jidai
[Días de Instituto Totalmente Absorto en Tocar la Batería]

¡No quiero perder! Eso fue lo único que me hizo seguir tocando el piano. Si había un piano donde estuviera, practicaba. No importaba que fuera de noche, mediodía o por la mañana. No continué con esto porque hubiera empezado a gustarme el piano. Pero, aunque lo detestaba de veras, me di cuenta de lo mucho que disfrutaba tocando. En ese momento, era como si empezara a comprender que tocar un instrumento musical podía ser divertido. Como mi padre era trompetista, yo estaba familiarizado con los instrumentos de viento. Básicamente, la digitalización (la forma de mover los dedos) es mayoritariamente igual para todos ellos. Si tocaba la trompeta, podía entonces tocar también otros instrumentos de viento. Como mis dedos habían sido educados a través del piano, me resultaba fácil moverlos. Con esto, fui capaz de tocar todo tipo de instrumentos de viento. En aquella época, mi senpai (compañero de clase o del trabajo de edad o nivel inmediatamente superior al de uno) del colegio vino a mi instituto. En nuestra aula de música alguien había instalado una batería, y él se sentó y comenzó a tocar sin previo aviso.

Fue genial. La batería era realmente genial.

Ese senpai era un chico problemático y, desde el principio, había sido siempre considerado “guay”. Pero, para mí, él era la primera persona que conocía que tocaba un instrumento musical y, aún así, seguía siendo guay.

Aquello fue un shock. Hace falta mucha fuerza y entusiasmo para tocar la batería. ¡¿Realmente había un instrumento tan violento?!

Me sentí atraído y comencé a pensar que me gustaría intentarlo y aprender a tocar también la batería.

Como tenía una buena relación el senpai de mi senpai, decidí preguntarle a él.

-¿En qué año empezó para ser tan bueno? –pregunté.

Él dijo:
-Sólo lleva tocando un año. Hay dos tíos en este instituto que son mejores que él.

Me quedé atónito al pensar que sólo hacía falta un año para ser tan bueno.

Conseguí que alguien que iba al mismo instituto que mi senpai me enseñara a tocar la batería, y era mucho mejor que mi senpai y a un nivel completamente diferente. Aquellos días me los pasé absolutamente inmerso en la batería. No hacía nada salvo tocar.

La batería era un instrumento indispensable en cualquier grupo. Batería, guitarra, bajo… era la primera vez que me sentía tocado por esos instrumentos que componían una banda.

Sin embargo, no tenía ni idea de lo que era una banda. Sólo me había enamorado de la batería.

Y también, en esa época, no me parecía que la idea de una banda fuera tan interesante.

Como el senpai que me enseñaba a tocar estaba en uno de los últimos cursos, se graduó un año después de que yo entrara en el instituto. Después de eso, empecé a tocar por mí mismo. Pero sin mi profesor, mi motivación comenzó a decaer.

Empecé a buscar la motivación en otras cosas. En ello estaba, cuando me percaté, por vez primera, de que había algo llamado “estudio”.

Allí había una batería muy usada. Mientras aprendía a tocar allí, conocí a unos chicos que tocaban la guitarra.

Comenzaron a tocar en el estudio que había junto al mío.

-Ah, ¿así que eso es una banda?

La música que escuché saliendo del estudio de al lado era realmente espantosa y terrible.

Aunque me pareció horrible, yo había aprendido a tocar desde niño a través de una completa programación musical. Sin embargo, aquellos chicos que tocaban en el grupo de la habitación de al lado eran, en su mayoría, chicos que habían comenzado a aprender a tocar cuando estaban en el colegio o el instituto. No habían tenido a nadie que les enseñara, así que habían aprendido por su cuenta. Francamente, eran malísimos. En serio.

-¿Qué demonios están haciendo? ¿En serio una banda consiste en semejante panda de chapuceros?

A mis 16 o 17 años, consideré que la gente que se metía en una banda era realmente estúpida.

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Sección 2 ~ Despertar

SECCIÓN 2
KAKUSEI [DESPERTAR]

1. Jibun no Ibasho wa Bando ni
[Mi Destino está con la Banda]

La primera vez que hice algo con un grupo fue a finales del año en el que cumplí los 17.
Muchos de mis amigos estaban en grupos y sabían que yo tocaba la batería, así que me preguntaban: “¿Quieres venir a tocar con nosotros?” Sin embargo, yo siempre declinaba la invitación.
Todos ellos estaban a un nivel más bajo que el mío, así que no quería tocar para ellos. Ese era mi verdadero motivo. A causa de eso, pensaba que los grupos eran estúpidos.
Sin embargo, también hubo unos amigos a los que les dije “Vale”, y sin más, empecé a tocar para ellos.
Cuando fui a los ensayos, los músicos eran tan malos como había imaginado que serían.
-¿Qué demonios es esto?
Hasta entonces, sólo había tocado en un escenario como miembro de una orquesta. Pero había enormes diferencias entre la técnica de una orquesta y la de un grupo.
-¿Esta forma de tocar es la correcta?
Con estos pensamientos acudía a las actuaciones. Era la época del “boom de las bandas”, y había grandes eventos para bandas principiantes con mucha frecuencia.
La audiencia de estos eventos se contaba por centenares. Comparados con el público de las orquestas, que eran más de mil personas, aquello era insignificante. En mi caso, incluso la primera vez que toque en directo, no estaba nervioso en absoluto.
Sin embargo, la excitación del público en esos conciertos era completamente diferente.
Si nos hubiéramos limitado a quedarnos de pie en medio del escenario, ya habríamos arrancado gritos de entusiasmo. Los ojos de todos los que nos contemplaban brillaban de anticipación.

La actuación comenzaba. La multitud se excitaba y se abalanzaba hacia el escenario. Había gente que, incluso, se subía al escenario. La excitación y la fuerza que emanaban las primeras filas subían hasta nosotros en el escenario.
Voz y guitarra y bajo y batería. Sólo estas 4 personas, sin perder poder, tenían que hacerlos retroceder con la fuerza de la música. Si se les empujaba hacia atrás, volvían a avanzar una vez más. Esta fuerza y esta poderosa colisión formaban una enorme ondulación en la multitud, desplegándose hacia el escenario.
-¡Increíble! ¡Qué es esto! ¿Qué clase de grupo, con sólo 4 personas, puede hacer que la gente se sienta así?
Los músicos eran realmente malos. Desde luego no tenían un nivel alto. Así que, a pesar de eso, ¿por qué estaba tan entusiasmado el público?

Estaba sobrecogido. Aquella cosa llamada “banda” era realmente fantástica.
Era totalmente diferente a la música clásica y suponía un mundo enteramente nuevo.
Durante los conciertos, comencé a investigar.
¿Qué era ese poder? ¿Por qué me sentía tan excitado?
Poco a poco, comencé a encontrar las respuestas.
Las orquestas en las que había tocado hasta entonces, tenían mucha gente tocando el mismo instrumento. Había un primer violín y un segundo violín… y había veces en las que no tocaban juntos la misma parte. Del número de personas necesarias para interpretar una parte, añadían más, y había muchas ocasiones en las que no podías tocar porque tu parte no era necesaria.
Sin embargo, una banda no era así. Eran sólo 4 personas. Además, todos los instrumentos eran diferentes. Si una persona tocaba mal, se acabó. No podías cometer errores.
La razón era ésta: en una banda, cada persona tiene una gran responsabilidad. Esa responsabilidad es igual para todos.
Si pensaba en ello y lo estudiaba detenidamente, me sentía muy feliz.
De lo contrario, no habría tocado. De lo contrario, lo habría dejado.
Desde que era muy joven, había estado buscando un lugar al que perteneciera. Quería que este lugar no fuera una copia del de nadie más.
En este grupo de personas llamado “banda” fue la primera vez que encontré la respuesta.

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SECCIÓN 2
KAKUSEI [DESPERTAR]

2. Genkai o Shitta Baiku Jikou
[Un Accidente de Circulación Que Me Mostró Mis Límites]

Mi padre era una persona impredecible. La primera vez que me enseñó a conducir, fue cuando yo tenía 12 años. La transmisión no era automática, sino manual. Dijo que no sería apropiado que yo no aprendiese a conducir, así que me enseñó desde el asiento del copiloto.
La primera vez que conduje una moto sabía perfectamente cómo hacerlo, dónde estaba el freno y el acelerador, así que estaba preparado para conducir. Al principio, avancé muy despacio. Creo que tenía unos 17 años.
La moto en la que aprendí a conducir era una Yamaha RZ250. Aunque era de 250 cc, era grande y no tenía nada que envidiarle a una de 400 cc. Como tenía 2 pistones, el poder de aceleración era enorme. Iba realmente deprisa. Si hubiera aprendido a conducir con otra moto, no creo que me hubiera gustado tanto.
Mi forma de conducir era realmente peligrosa. Creo que es raro que no me matara nunca. Llendo a 70-80 kph, adelantando por la izquierda al coche que tenía delante , me vi de pronto atrapado en una curva que apareció de la nada, entre un poste de teléfonos y el coche. Sin embargo, rara vez he tenido un accidente.
Entonces un día, dejé de conducir mi moto.
Ese día, como había llovido el día antes, había un montón de arena en la carretera. Sin embargo, iba conduciendo tan peligrosamente como de costumbre y, en una esquina particularmente difícil, mis ruedas patinaron de súbito. Mi moto y yo salimos despedidos.
El bordillo estaba a la derecha. Podía ver un muro de hormigón justo frente a mí. Conforme se aproximaba el muro, lo supe.
¡Me voy a matar!
En un instante, solté la moto, y seguí deslizándome a toda velocidad, de cabeza hacia el muro. Las ruedas delantera y trasera se atascaron en la zanja que había frente al muro, y la moto se levantó en el aire y salió despedida hacia atrás, hacia mí. Pude ver cómo volaba por encima de mi cabeza. Un segundo después, la moto se estrelló en la calzada, quedando totalmente destrozada. No quedaba nada de la carrocería ni de nada más.
Me herí el brazo derecho. El asfalto lo desgarró seriamente y, aunque lo raspé con un cuchillo, aún tengo las cicatrices .
Dejé de conducir motos. Y fue porque había comprendido dónde estaban mis límites.
Así que me cambié a los coches. He tenido un total de 10.
El primero fue un Toyota Toreno. Llamado “86”, era un coche famoso en los clubs de automovilismo. Era el coche del protagonista del manga “Initial D”.
Aunque ahora llevaba un coche, mi modo de conducir no había cambiado. Muy a menudo tenían que avisar a una ambulancia por mí. Una vez, incluso hubo que llamar a los bomberos porque mi coche estaba ardiendo.
El fin de mis peligrosos hábitos de conducción fue el mismo que el de mi moto. Me estrellé contra algo y mi coche salió girando y girando. Se dio la vuelta y se estrelló contra el aslfalto, aún girando sobre sí mismo, medio destrozado. A menudo me pregunto cómo pude sobrevivir a eso.
Salí de debajo del coche a rastras, asegurándome en primer lugar de que seguía vivo. Después, contemplando mi coche medio destrozado, me puse a fumar distraídamente.
Entonces llamé a mi ex-novia. La razón de que hubiera salido a conducir tan irreflexivamente era porque no estaba realmente enamorado de aquella chica. Sabía que, aunque aún sentíamos algo el uno por el otro, teníamos que romper.
Ella rompió a llorar y empezó a gritarme por el teléfono.
– ¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?
Cuando oí su voz, me di cuenta por vez primera. ¿Qué demonios estaba haciendo, haciéndola llorar de esa manera? Me sentí avergonzado.
Después de eso, dejé de conducir como un insensato. Aquella fue la última vez en mi vida que conduje peligrosamente.
Deseaba ver la otra cara de la muerte, por eso era tan increíblemente insensato. Sin embargo, al final, no había sido capaz de ver nada.
Muchos de mis amigos han muerto. Ellos deseaban vivir y murieron. Pero yo, que deseaba ver lo que era morir, sigo vivo. No podía soportarlo.

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SECCIÓN 2
KAKUSEI [DESPERTAR]

3. Kankoku Josei to no Kekkon to Rikon no Kunou
[La Angustia de mi Matrimonio y Divorcio con una Mujer Coreana]

Durante mi adolescencia, estuve realmente malcriado.
Tuve un número absurdo de bicicletas y coches. No conocía el valor de lo que tenía. No me importaba ni la vida ni la muerte. Esos sentimientos de indiferencia se agitaban en mi corazón.
Lo que cambió mi vida fue mi encuentro con cierta persona. Yo tenía diecinueve años. Para mí, fue un encuentro extraordinario.
Se trataba de un cliente del casino; de unos treinta años, soltero. Siendo un hombre de negocios, tenía dinero. También tenía una alta posición social y prestigio y, aparte de eso, también tenía una hermosa mujer junto a él. Era una persona perfecta.
Por aquella época, yo estaba trabajando en el casino mientras ejercía de músico de apoyo para una banda. La principal razón de que estuviera tocando la batería con aquella banda era por el carisma de su vocalista. Poseía un gran talento y elegancia y tenía la intención de convertirse en profesional.
Sin embargo, cuando este vocalista dejó el grupo para unirse a otro, mi trabajo como músico de apoyo dejó de tener sentido para mí.
Así que, aproximadamente un año después, dejé la banda. Por esa época entraba y salía de diferentes locales (En inglés: “Livehouse”. Locales dedicados a actuaciones de grupos amateurs), pero nunca volví a ver a mi antiguo vocalista.
Por entonces, quería tomarme la música más en serio. Sin embargo tenía problemas con los miembros de las bandas que había por allí.
A mi alrededor, había muchos chicos que no tenían ni idea y que decían que si las cosas iban bien, sería genial llegar a profesional. Que si tocaban en una banda, serían populares con las chicas. Casi todos ellos eran así. La música era un hobby para ellos. El dinero que ganaban les llegaba de trabajos a tiempo parcial, como en gasolineras o bares.
Al ser relaciones públicas y crupier en un casino, mi modo de vida era claramente diferente de la de ellos. A causa de esto, nunca establecí una estrecha amistad con ellos.
Había ocasiones en las que me preguntaba si realmente deseaba el tipo de vida que me procuraba el night club. Pasaba por uno de esos momentos cuando conocí a aquel hombre.
Incluso ahora, las primeras palabras que me dirigió permanecen en mi memoria.

-¿Qué es mejor, vivir y pensar que tu vida es maravillosa, o vivir y pensar que no importa nada de lo que hagas? En lo que a mí respecta, voy a vivir pensando que mi vida es maravillosa.
Me dijo eso con una amable sonrisa.
Cuando dijo: “¿Qué es mejor?”, pensé durante un segundo: “¡Quiero vivir pensando que mi vida es maravillosa!”
Esa fue, probablemente, la primera vez que tuve ese pensamiento desde que nací. Porque, antes de eso, había vivido odiando la vida.
A partir de entonces, empecé a relacionarme con él. Pasaba con él el máximo tiempo posible. Iba a su casa y conversábamos sobre muchas cosas. Cada vez que tenía tiempo, acudía a verle.
Aquella fue la primera vez, que yo recuerde, que me sentí interesado por alguien que no fuera yo mismo. Quería convertirme en alguien como él.
Siempre decía: “¿Qué es mejor, esto o aquello?” Y tenía una forma de hablar que era fácil de comprender.
Sin embargo, cuanto más hablábamos, más empezaba a darme cuenta de que su forma de pensar y de hacer las cosas era realmente diferente de la mía. Más que nada, éramos de diferente calibre.
Odio perder, así que, hasta la fecha, cuando conocía a alguien que me superaba en algo, aunque fuera lo más mínimo, me esforzaba por adquirir esa habilidad hasta que conseguía superarle. Sin embargo, él no estaba a ese nivel. Tenía el firme convencimiento de que no estábamos en el mismo ruedo.
Aunque han pasado diez años desde entonces, sigue sin acercarse. Sigo creyendo que no estamos en el mismo ruedo.
En aquel tiempo y lugar… cuando le conocí… fue como si acabara de nacer.
Estoy convencido de eso.
Nací a los 19 años. Así que, en estos momentos, sigo siendo un niño. Y, por lo tanto, mi edad mental es, probablemente, la de un niño.
No tuve una oportunidad en particular para convertirme en crupier. Después de dejar la escena del night club, aunque empecé a trabajar en muchos sitios diferentes, el último fue el puesto de crupier en un casino.
En aquel lugar, conocí a alguien más. Era una mujer que también trabajaba allí de crupier.
Antes de la publicación de este libro, hubo un artículo sobre ella en una revista de deportes. El titular decía: “¡Gackt Se Casa con una Mujer Rubia 8 Años Mayor que Él!”
Incluso en aquellos días, jamás he tenido una relación con ninguna mujer rubia.
Cuando me marchaba a grabar a Los Ángeles, tuve una conversación con un periodista en el Aeropuerto de Narita. Aunque creo que le dije que no me preguntara nada raro, no pensé que fuera a ser algo como eso. Inmediatamente después de la entrevista, empezaron a aparecer titulares como ese. Lo leí en un periódico en Los Ángeles y me eché a reír.
La mujer de la que llevo separado desde entonces no era Caucasiana. Su nacionalidad era coreana. Sin embargo, no me importa en absoluto el tema de las nacionalidades.
Creo que, en asuntos como éste, la nacionalidad es una estupidez. Eso no me preocupaba.

Cuando dos personas se aman y están juntas, uno dice “te quiero” por las cosas más triviales. La forma de “querer” cambia. Sin embargo, el requisito fundamental es siempre el amor. Creo que esa es la mejor manera.
Nos casamos porque ella me dijo: “Quiero formar parte legalmente de tu familia.” Yo le dije: “Muy bien, pero no voy a cambiar nada. No me importa entrar en el registro matrimonial, pero eso no significa nada.”
Creo que, sobre el papel, su nacionalidad sí era un problema. Pero parecía que deseaba tener una prueba de nuestro matrimonio.
Sin embargo, creo que al final esto se convirtió en una enorme carga para ambos. Como estábamos casados, decidimos que lo haríamos pero, por otro lado, repercutió en volver tensa la relación que manteníamos.
Fans enloquecidas hacían cosas como esperar en el exterior de nuestra casa, y eso se volvió una causa de stress para ella. También nos acosaban constantemente. Frecuentemente, llamaban por teléfono a casa y colgaban sin decir nada.
Bajo estas circunstancias, ella acabó por dejar de salir de casa. Finalmente, tuvo una crisis nerviosa.
– Creo que deberíamos separarnos –dijo, al final.
Por supuesto, aunque las fans enloquecidas no eran la única razón de nuestra separación, creo que ella ya estaba recibiendo mucha presión por otros muchos motivos.
Estuvimos casados muy poco tiempo.
No volveré a casarme jamás. Si el nombre de alguien entra en el registro de familias conmigo, será el día de mi muerte.
Si, justo antes de morir, hay alguien que quiera estar conmigo hasta el final y desee casarse legalmente conmigo, y tener una prueba de que hemos vivido juntos, probablemente me casaré con ella de forma legal.

Y tampoco quiero hijos. No creo que los hijos hagan que un matrimonio dure más. Hay parejas que no se han separado a causa de sus hijos, pero eso es muy poco habitual.
Una vez estaba viendo un programa de televisión, donde la gente decía: “Pase lo que pase, los niños deben tener siempre dos padres, no sólo uno.” Pero creo que eso es un problema.
Los niños pueden crecer con un sólo padre. Y los niños que no tienen padres también pueden crecer.
Si los padres piensan: “Debemos permanecer juntos por los niños”, los niños siempre son muy conscientes de lo que los adultos piensan y desarrollan el mismo tipo de emociones. Y nada los podrá convencer jamás de que piensen de otro modo.
Cuando los padres se aman, eso significa algo para el hijo. Si no es el caso, el niño no sabrá lo que significa tener unos padres.
Por supuesto, si ahora dijera que jamás he querido tener hijos, sería una mentira. Me he imaginado cómo serían mis hijos si ella y yo hubiéramos estado de acuerdo en tenerlos.
Pero nunca tendré hijos. Siento pena por cualquier niño que herede mis genes. Esto es debido a las traumáticas experiencias que sufrí durante mi infancia. Fue muy difícil para mí. Vivir lo que todo el mundo consideraba un comportamiento anormal fue extremadamente doloroso.
Si alguna vez existe alguien que lleve mis genes, también tendrá mis habilidades. Recuerdo lo que ocurrió cuando era niño. Mis padres me miraban de forma extraña cuando decía que veía espíritus, y los adultos sospechaban que padecía algún tipo de enfermedad mental.

No quiero que ningún hijo mío tenga ese tipo de recuerdos.

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SECCIÓN 2
KAKUSEI [DESPERTAR]

4. Hatsu Bando “Cain’s Feel”
[Mi Primer Grupo “Cain’s Feel”]

Cain’s Feel es la banda a la que pertenecía durante el tiempo que pasé en Kyoto. El origen del nombre procede de “Caín y Abel”, los hijos de Adán y Eva, del Génesis, en el Antiguo Testamento.
¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Yo tenía un concepto de cómo era la existencia humana. Discernir el sentido de la existencia humana es un hambre de hacer música, y creo que por eso hago música.
Por supuesto, es una oportunidad de conocer gente.
En aquellos días, después de que dejara de tocar la batería, mis actividades musicales estuvieron en blanco durante un tiempo. Tuve múltiples empleos a la vez, y uno fue de técnico de sonido en el estudio donde iba a practicar con la batería. Era una vez a la semana y me pagaban por horas, lo que estaba bien para mí, porque, de todos modos, estaba tocado por la música y no quería apartarme de ella. Allí también conseguía enterarme de noticias relacionadas con la música.
Había un local in Kyoto que estaba celebrando un gran evento. Me quedé realmente cautivado por uno de los guitarristas. Era fantástico. Tenía una gran presencia en el escenario. Su figura permaneció indeleble en mi memoria y no podía dejar de pensar en él.
De vuelta al trabajo, en el estudio, le pregunté a uno de los chicos que acudían allí.
-¿Sabes ese evento que ha tenido lugar en el Livehouse?
-Sí.
A este chico lo veía cada vez que llegaba al estudio. Al principio, tenía un aire realmente hostil. No manteníamos una relación muy agradable.
Él, un guitarrista y un vocalista formaban un grupo famoso por ser Yankees (Aquí “yankee” no tiene nada que ver con USA. Es el nombre que los japoneses dan a alguien que va de tipo duro o que tiene pinta -o es- de delincuente.) y organizar peleas a la que menos en los locales de conciertos. En el estudio, siempre causaban problemas y, cada vez que se marchaban, había un grupo que [¿trabajaba duro?].
En aquel tiempo, siendo yo aún un crío, no sabía que podría condicionar que me metiera en una pelea. No podía evitar la sensación de que algún día, sin duda, tendría bronca con aquel tío.
Para practicar con la batería, llevaba las baquetas en un estuche, pero siempre escondía dentro del mismo una palanca de hierro.
Si me preguntáis quién tenía la peor actitud, probablemente diré que era yo.
Aquel chico estaba en un grupo; así que, aquel día, en el estudio, estábamos él, yo y otros dos. Él siempre se mostraba frío y no era una persona muy expresiva, sino más bien de los que lo esconden todo dentro. Por supuesto, nunca hablaba conmigo. Pero si nadie hablaba, la atmósfera se sentía muy vacía, así que comencé a hablar con él.
-En ese evento, el grupo que estaba tocando, ¿no te parece que el guitarrista era increíble?
Y él dijo, tranquilamente:
– Era yo.
Puse unos ojos como platos. Imposible, ¡no podía creerlo! Nunca habría imaginado que aquel fabuloso guitarrista fuera el mismo tío distante y frío que tenía ahora delante.
– ¡Tú no eres él, imbécil!
Así que empezamos a pelear.
– Sí lo soy.
– Imposible.
– ¡Lo soy!
– ¡Demuéstralo!
– Bueno, tengo fotos en mi casa, así que, si quieres verlas, tendrás que venir.
Cuando me enseñó las fotos que tenía en su casa, desde luego eran fotos de aquel concierto. Yo también había tomado fotos, pero el tipo que tenía delante no se parecía en nada al de las fotos. Y era porque entonces llevaba maquillaje. Pero era más que eso; el chico al que había visto en el escenario y el que veía a diario, eran completamente diferentes. El “cotidiano” era realmente distante y callado. Pero, en el escenario, se volvía increíblemente fascinante. Me gustó aquella diferencia entre ambos.
Era You. You, el miembro de mi grupo.
– ¿En serio eres tú? Siento no haberte creído.
– Bueno, ahora ya lo sabes, así que no pasa nada.
El guitarrista que estaba buscando estaba allí en aquel momento. Me sentí feliz, desde lo más profundo de mi corazón.
A partir de entonces, nos hicimos amigos y empezamos a planear de forma espontánea: “¿No deberíamos formar un grupo?” Y comenzamos a buscar al resto de los miembros.
Sin embargo, el mayor problema era que no teníamos vocalista. Entonces, nos dijimos: “Ah, no tenemos vocalista” y, entonces, medio en broma, dije: “Me pregunto si yo podría hacerlo.”
Pero entonces, You, que era, por regla general, una persona amable, me espetó:
– ¡No seas ridículo!
– ¡No soy ridículo! –repliqué. Y discutimos largo y tendido. Montamos un buen escándalo.
Por entonces, detestaba mi voz. Nunca cantaba delante de nadie. Ni You ni yo sabíamos nada sobre cantar.
– Bien, si no es ridículo, entonces, dentro de una semana, intenta cantar estas canciones –dijo You. No pensaba darme tregua.
Así que dije:
– De acuerdo. ¡Cantaré!
Una semana después, en los ensayos, canté delante de él por primera vez. Después de oírme, You murmuró:
– ¿Por qué… no te has dedicado nunca a cantar?
Incluso ahora, dice eso muy a menudo.
Sin embargo, nunca había imaginado que podría ser vocalista. En el grupo donde estaba, era un asistente. El vocalista de aquel grupo me había parecido fantástico. No sólo tenía fuerza, sino que su voz era muy hermosa, y podía llegarte al corazón con los sentimientos que expresaba. Era realmente fascinante.
Por entonces, en la época del “boom” de las bandas, la mayoría de los vocalistas tenían un registro vocal muy alto.
Las grandes voces cantaban con altos registros. Mi voz era profunda y mi registro muy limitado. No tenía ni idea de cómo hacer que mi voz subiera de aquella manera. Aunque tenía madera de vocalista, aunque pudiera cantar en un registro más alto, no tenía calibre para ser vocalista.

Pero, como no había nadie más, lo único que pude hacer fue cantar.
Cantar delante de You fue una oportunidad y, para convertirme en vocalista, comencé a tomar clases de canto de nuevo. Aunque mi voz seguía siendo profunda, a través de la práctica, conseguí ampliar mi registro un poco.
Con el fin de reunir al resto de los miembros del grupo, hicimos una maqueta con mi voz y se la hicimos escuchar a todos los chicos que nos habían dicho que eran buenos.
– El vocalista es realmente bueno. ¿Quién es?
– Yo.
– ¿Sabes cantar?
– De momento.
Así, dimos con todos los miembros de una sola vez y retomamos las actividades del grupo.

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SECCIÓN 2
KAKUSEI [DESPERTAR]

5. Kajino no Shoku o Sute, Ketsui no Jyoukou
[Dejar mi Trabajo en el Casino, Una Decisión para Trasladarme a Tokio]

A menudo se dice que el vocalista es el rostro de la banda. Al convertirme en vocalista, comprendí el significado de esto por primera vez. Por supuesto, la razón no es que el vocalista sea guapo. Como primera línea de defensa del grupo, es quien envía las ideas y pensamientos de la banda al público. Creo que eso es lo que significa ser el “rostro”.
Al ser el vocalista, desear ser capaz de enviar mis pensamientos hacia el corazón de la gente era una muerte segura. Me estaba aproximando a un momento muy delicado de mi vida. Fue, probablemente, por aquella época cuando empecé a tomarme la música realmente en serio.

Podría haber llevado una vida de lujo y materialismo en la industria del entretenimiento (Se refiere a su trabajo en el Casino), pero la industria deja una marca, y comencé a pensar que aquel no era un trabajo productivo para mí.

La forma de la música permanecía. Poder transformar lo que hacía en una forma definida era genial. Cada vez lo sentía con más fuerza.
Cierta persona me dijo algo una vez, por lo que le debo el haberme dado una nueva vida. Me dijo esto cuando yo era un niño y había oído algo que me había herido:
– Seguro que tiene su sentido. Sin embargo, ¿no deberías darle a esto una forma tangible y así dejar tu huella?
De todo lo que tenía, lo único a lo que podía darle una forma tangible era la música. Con la música, podía dar forma a mis ideas.
Quería conocer el sentido de mi existencia. No me importaba lo que los demás fueran capaces de hacer. Yo siempre estaba buscando aquello que sólo yo no podía hacer.
Con la música, quería alcanzar un mundo donde poder expresarme.
Cuando esta idea se consolidó, empecé a pensar si, como vocalista, podría ir en solitario.
Puede que fuera una gran oportunidad. Sin embargo, me había prometido a mí mismo ver primero cómo era estar en un grupo, y quería la experiencia de estar en uno. Sentí que aún no debía iniciar nada en solitario.
Por aquel entonces, a través de un amigo, me presentaron a Mana (el líder de Malice Mizer, que estaban entonces en pausa). La persona que nos presentó dijo: “Los miembros del grupo son unos personajes bastante interesantes.” Los vi en la portada de su CD y también me parecieron interesantes. Así que me pareció una buena idea conocerlos.
Conduje de Kyoto hasta Tokio y me encontré con Mana en Ikebukuro.
La primera vez que vi a Mana, me sentí atraído hacia él. Lo envolvía la atmósfera de la industria del espectáculo, y tenía exactamente el aspecto que me esperaba. Llevaba el pelo largo y recogido a la espalda.
Debido a la cultura de Tokio, donde la gente no tenía coches propios, cuando alguien me veía al volante de mi deportivo y vestido con traje de chaqueta, normalmente me preguntaban: “¿Para qué compañía trabajas?” Pensé que Mana, siendo una persona extremadamente desconfiada, me preguntaría lo mismo.
Pero, en lugar de eso, dijo:
– No pareces músico –ciertamente, en ese momento debía parecer un gigoló o un yakuza.
Sin embargo, Mana, siendo Mana, iba vestido con un femenino estilo gótico. Llevaba pantalones largos y sandalias de tacón alto que parecían zuecos de madera. Su rostro iba cubierto por un ancho sombrero y gafas de sol…
Me sentí atraído hacia él. Si nos poníais a los dos juntos, habría sido un contraste tremendo.
En realidad no hablamos mucho. Recuerdo que casi todo lo hablé con el amigo de Mana, que venía con nosotros.
Después, fuimos a casa de Közi (el guitarrista) y, cuando Közi y yo nos vimos, también me sentí atraído hacia él. Tenía el pelo rojo y se estaba dejando barba. Los tres éramos diferentes. Nuestra conversación no fue a ninguna parte.
Lo que rompió el silencio fueron las palabras de Közi.
-¿Hay algún sitio en Tokio al que te gustaría ir?
En aquellos días, cuando tenía un problema, intentaba acercarme a la sede del “Aum Supreme Truth” en Aoyama.
A pesar de que era medianoche, hacía un montón de periodistas en la calle.
– ¿Qué estáis planeando?
– No lo sabemos.
-¿ Os vais a quedar en Tokio?
– No lo sabemos.
De algún modo, a las 2 de la mañana, los tres estábamos de pie frente a la Sede del “Aoyama Aum Cult”, mirando la marea de periodistas con cierto alivio.
Después de eso, fuimos a la casa de Mana y comenzamos a hablar del grupo.

– ¿Qué instrumentos tocas?
– En general, todos.
Entonces me puse a tocar el teclado y a cantar.
También expresé mi opinión acerca de las canciones de Malice Mizer. No me disgustaba el mundo gótico que Mana quería crear.
Sin embargo, las cosas que existen solo por el propósito de ser vistas, al final acaban perdiendo su brillo dorado. No puedes decir “estoy haciendo esto de forma gótica”. Si no puedes mezclar sustancia con la Europa Medieval y colocarlo en el centro de algo, no sirve de nada.
Hablamos de esto durante tres días. A lo largo de ese tiempo, pensé que los miembros de Malice Mizer eran gente muy divertida. Hablando en términos de habilidad musical, no estaban muy avanzados.
No obstante, eran divertidos. Eso me llegó. Decidí unirme a Malice Mizer.
Lo dejé todo y me trasladé a Tokio: mis trabajos como relaciones públicas y crupier, y el considerable sueldo que ganaba con ellos.
En cuanto a mi novia, aunque no estábamos casados, no pensé que fuéramos a romper porque me trasladara a Tokio.
Por supuesto, hablamos de irnos a Tokio juntos. Pero allí no tendríamos ningún tipo de ingresos. Me costó convencerla para que aceptara.
Si yo no hubiera creído que llevarla conmigo era una buena idea, habríamos roto. Hablamos sobre eso.
No quedaba nada que me retuviera allí.
Desde luego, hubo gente que dijo: “deja el trabajo porque cree que es demasiado bueno para nosotros.” Ya que había tomado una decisión al respecto, si había alguien que se opusiera a mí en esto, lo único que hacía era dejar de relacionarme con esa persona.
Si seguía aferrándome a algo, no tendría más remedio que regresar. Para tener una razón para volver a Kyoto, necesitaba una excusa.
Odiaba tener una ruta de escape. Eso niega totalmente el éxito.
Confiaba en que triunfaría. No había razón para colocar salvaguardas sobre los que caer.
Mi objetivo era Asia. No Tokio. Ni Japón.
Iba en serio. ¡Si podía darle forma al mundo que tenía en mente, podría conquistar Asia! Lo que estaba ante mis ojos, por supuesto, era el mundo.
Adoro la música Europea. Sin embargo, el campo de mi propia música y la música que me gusta son diferentes. Las palabras también son diferentes. Las razas de las personas son igualmente diferentes. Yo soy asiático. Siendo Asiático y conquistar Asia es una puerta abierta al mundo. ¡En Malice Mizer podría conseguirlo!
Esa es la verdad. Después de eso, esta idea afectó a todo mi comportamiento. A partir de ahí, comencé a vivir.

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Sección 3 ~ Un rápido Fluir

SECCIÓN 3
GEKIRYUU [UN RÁPIDO FLUIR]

1. Malice Mizer Dattai no Shinsou
[La Verdad Sobre mi Marcha de Malice Mizer]

Cuando hablo de Malice Mizer, incluso ahora siento una mezcla complicada de emociones. Aunque seguí en solitario, una parte de mí espera que algún día pueda volver a hablaros sobre Malice Mizer.

Malice Mizer es algo de lo que aún me siento muy orgulloso y no cambiaría nada de aquello. Como grupo, me enorgullecía de las muchas y variadas cosas que conseguimos representar, y sus miembros eran también extraordinarios de forma individual.

Cada uno de ellos no era sólo una parte de un grupo de cinco, llamado Malice Mizer. De la unión de aquellas cinco personas surgía el poder que era Malice Mizer. A causa de esto, cada uno adquirió la capacidad de seguir una carrera en solitario. Desde el momento en que me uní a ellos, no cesé de decirles esto. ¡Si podíamos lograr hacer aquello, Malice Mizer conquistaría Asia! Esa era la imagen que tenía para la banda.

Me uní a ellos en el otoño del 95, y Malice Mizer, que estaba experimentando unas condiciones que los había llevado al borde de la disolución, comenzaron una gira de “renacimiento”. Pasaron casi dos años hasta nuestro debut oficial. Incluso realizamos nuestro sueño de toar en el Budoukan.
Malice Mizer lo consiguió. Fuimos capaces de conquistar Asia. Pensé que nada podía salir mal con mi sueño. Sin embargo… hubo, obviamente, un punto desde el cual nuestros engranajes comenzaron a salirse de su lugar.
En aquella época nos acercábamos al final del período del “boom” del “visual kei”. Aunque muchos grupos no querían decir que eran visuales, yo lo decía claramente: “Somos visual kei”. Nadie tuvo problemas con que dijera eso.
Con toda honestidad, no me importaba lo que la gente dijera. Si tengo mis propias creencias y los demás desean censurarme por ello, no me importa lo que hagan.
Si ahora pienso en ello, la causa de la ruptura de Malice Mizer fue mi propio individualismo y confianza en mi mismo, y la amplia diferencia entre las preocupaciones personales de los miembros del grupo.
La primera vez que nuestras relaciones se volvieron tensas fue cuando se acercaba el concierto en el Yokohama Arena (Julio del 98). La gota que colmó el vaso fue que había escrito la música para “Le Ciel”. Hasta entonces, mi cometido era escribir las letras y Mana o Közi se encargaban de la música. Con “Le Ciel” fue la primera vez que me encargaba tanto de la música como de la letra. Entre nosotros, yo era el único que hacía ese tipo de cosas, aislándome por completo de los demás.

Cuando me di cuenta de eso, me quedé sorprendido. Me enfrenté con los demás miembros de la banda y nos separamos de manera cordial. No hubo mediador y nadie me pidió explicaciones.

Aunque, algún tiempo después me dije “¿No debería haber hecho lo que hice con “Le Ciel”, lo cierto era que deseaba volver al grupo. Pero, al final, eso no ocurrió.
Pero, por encima de todo, el problema era el dinero. El dinero es algo terrible. Lo aprendí cuando trabajaba de relaciones públicas. De pronto, si ganas un montón de dinero, pasas a la fase en la que no te importa el valor de nada.
Por ejemplo, hay personas que tienen un modo de vida de 150,000 yenes al mes. La comida cuesta 500 yenes, la cena 1000 y, ocasionalmente, gastarán 3000 en algún capricho. Pero, un día despiertan y, de pronto, sus ingresos se han multiplicado por cien y terminan ganando 15.000.000 al mes… ¿Qué pasa entonces?
Ahora de todo se reduce a una centésima parte. Los 500 yenes de la comida se gastan como si fueran 5. Por esta regla, gastar 3000 yenes en la cena diaria no es un problema, ¿verdad? Así piensa la gente. Sin embargo, los 3000 yenes que te parece que estás gastando son, en realidad, 300.000.
Esa forma de sentir está cerca cada vez que ganas montones de dinero de repente. Del precio de la etiqueta es como si quitaras dos ceros. Si es una camisa de 28.000, parece que se quede en 280. Así que, gastar dinero es normal.
Cuando estaba en Kyoto, mi sentido de las finanzas estaba un poco desquiciado y desarrollé un hábito de comprar de todo. Estaba en la posición mental de “no pasa nada, tengo dinero”. Sin embargo, cuando esto sucede, tu círculo de amistades cambia. Los amigos que has tenido hasta la fecha se retiran y la gente queda detrás son los que su único propósito en la vida es el dinero.
Si ganas dinero, aparece una sensación de “¿no me pasará ninguna desgracia?”. Sin embargo, no es ese el caso. No se capaz de librarte de la obsesión de ganar dinero es lo que te hace una persona infeliz. El dinero despierta un extraño sentido, como un chorro de agua caliente, y los que no lo tienen no piensan en ello.
Después de irme a Tokio, dejé el trabajo de relaciones públicas y crupier. Lógicamente, me quedé en seguida sin dinero. “¿Are?”, dije. Estaba completamente arruinado. Entonces no podía creerlo. Cuando vi lo que quedaba en mi cuenta, fue una sensación tan extraña que pensé: “¡Tienen que haberme robado!” No había dejado de pensar en las camisas de 30.000 yenes como si fueran de 300, pero es que ni siquiera ganaba esos 300…
Al cabo de algún tiempo, uno llega con amargura y arrepentimiento a la fuente de esa sensación. Y entonces, te ves reflejado y dices “¡qué estúpido he sido!”
El dinero vuelve loca a la gente. En verdad, mi propio egoísmo me estaba volviendo loco a mí.
Gracias a esta lección, cuando Malice Mizer alcanzó el éxito y todos estábamos haciendo un montón de dinero, mi corazón no se inmutó. Pero eso no fue así para todos.
Cuando ganas mucho dinero, algunas personas se apartan de ti y otras se acercan. Cuando eso sucede, surgen los rumores y la gente cambia. En el grupo, cuando comenzamos a hacer dinero, les conté a los demás los errores que yo había cometido en el pasado. Les dije: “El dinero os hará hacer cosas extrañas. ¡Despertad, por favor!”
Pero parecía que no comprendían mis verdaderas intenciones. Si no lo experimentaban una vez, por sí mismos, probablemente no sabrían de qué estaba hablando. Confiaba en que, algún día, se darían cuenta de esto.
Entonces, un día de 1998, cuando empezábamos a dejar atrás el calor del verano, celebraron una reunión con los miembros del grupo. Aunque, normalmente, a las reuniones sólo acudían los componentes de la banda, ese día, cuando llegó la hora señalada, todos mis compañeros y el presidente de la compañía estaban allí, esperándome.
– ¿Qué hace aquí el presidente? –pregunté.
Y alguien contestó:
– Porque Malice Mizer se ha terminado.
¿Eh?
Y, justo después de que pensara eso, lo dijeron:
– Ya no podemos seguir trabajando contigo.
En ese instante, no sentí gran cosa. Así que, dije que me gustaría que Malice Mizer continuara aunque yo me marchara. Pero la respuesta del grupo fue, en todo caso, que serían incapaces de hacer eso.
Muy bien, no diré más. No voy a insistir.
En este caso, no podía decir eso. Si este era el final, también había un modo de evitarlo. No importaba qué ocurriera al final, ¿podría cerrar el telón ante las narices de los fans que me habían apoyado hasta ahora? Aquello era lo más importante.
Mientras yo decía aquello, alguien comenzó a decir cosas desagradables.
– ¿No te basta que hayamos sacado un CD? Al menos se está vendiendo…
Me enfurecí ante esas palabras.
-¡No me vengas con esas! ¡No podéis burlaros así de los fans!
En mi enfado, me levanté y me fui. La tristeza que sentí entonces fue, en mayor parte que la rabia, la responsable de que hiciera lo que hice. Me sentía miserable.
Esa es la verdad de por qué dejé Malice Mizer.
No pretendo echar las culpas a nadie con esta historia. Fue un problema por estar ganando demasiado dinero. Por las diferencias de conciencia de los miembros del grupo. Por una poderosa obsesión. Malice Mizer = lo que una vez fui = una ansiedad que me hacía ser lo que no era. Había cosas que pesaban poderosamente sobre nosotros, y se convirtieron en un círculo vicioso que acabó hiriéndonos a todos.
Entonces no hubo otra salida… eso es lo único que creo.

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SECCIÓN 3
GEKIRYUU [UN RÁPIDO FLUIR]

2. Kami o Ushinatte
[Perder a Kami]

Fue justo antes del inicio del verano. En medio de una sesión de fotos, de pronto me sentí horriblemente mal. Estaba mareado y no podía mantenerme en pie. Pensé que tenía algo que ver con mi intuición. Si algo le había ocurrido a alguno de mis seres queridos…

Llamé a todos mis amigos y parientes. Todos me dijeron que no había pasado nada malo. No ocurría nada. Pero aquella extraña desazón no me abandonaba.

Cuando mis amigos y familia se marcharon y me quedé solo de nuevo, sucedió un extraño fenómeno. Sentí la absoluta certeza de que alguien había muerto. Pero quién, no lo sabía. Aunque era muy doloroso. Me dolía respirar y mi respiración se volvió muy irregular, hasta el punto de que no podía ocuparme de ninguna de mis actividades cotidianas.

Sabía que era algún tipo de premonición. Después de aquello, llamé a los miembros de Malice Mizer con los que aún hablaba.

-¿Le ha pasado algo malo a alguno de vosotros? –pregunté, frenéticamente, pero todo lo que dijeron fue:

– Los he visto hoy y parecían estar bien.
Pero incluso entonces mis miedos no se disiparon. Fui a ver a otras personas cercanas a los miembros de Malice Mizer. A pesar de que era media noche, me dije que pronto iba a confirmar si algo le había pasado a alguno de ellos. Pero, al final, no confirmé nada.
Una semana después, se hizo oficial el anuncio de la muerte de Kami.
“El 21 de junio de 1999, Kami, batería de Malice Mizer, falleció a causa de una hemorragia cerebral.”

Aunque me enteré de esto más tarde, desde el momento inmediato a la muerte de Kami ya había empezado a sentirme mal.
Al final, me enteré de la muerte de Kami a través de los rumores. El funeral ya había pasado cuando las noticias llegaron hasta mí.
Fue exactamente en mitad de una grabación, y me encerré a solas en el estudio. No podía fijar mi mente en nada. Pero tenía que mantenerme ocupado, me dije a mí mismo. Si no hacía nada, todo se volvería extraño…
Había demasiado que lamentar.
¿Por qué no había llamado a Kami directamente? Durante todo aquel tiempo que había pasado preocupado, ¿por qué no traté de hablar directamente con Kami?
Aún no he terminado de hacerme mayor. Mientras me convierto en adulto, maestro mis sentimientos abiertamente y eso suele causarme problemas, así que me pregunto si alguna vez podré acercarme a otras personas. Los niños no se plantean dos veces la posibilidad de herir a los demás. A causa de esto, sus relaciones son breves. Pero cuando los tempestuosos sentimientos de los adultos pasan, observan la situación con calma, comparando las cosas objetivamente, y se deciden por la amistad.
En aquel tiempo, yo no sabía hacer eso. Nunca encontramos una buena interpretación de las circunstancias y nos enfrentábamos el uno al otro. Básicamente, no estaba seguro de si quería enfrentarme a él.
Incluso antes de eso, ¿cuántas veces había tenido una mala premonición? Y, cada vez, aunque Kami y yo estábamos conectados a través de otras personas, al final, nunca llamaba a Kami directamente. Ahora me pregunto si no nos atrevíamos a llamarnos porque ambos éramos tan obstinados e inseguros como un par de niños.
Pero si le hubiera llamado aquella vez…
Es posible que no hubiera podido hacer nada tampoco. Es posible que sea presuntuoso por mi parte pensar que podría haberlo hecho. Ahora ya no importa.
Si hubiéramos hablado directamente…
La primera vez que fui a casa de los padres de Kami, fue al año siguiente, en su cumpleaños. El 1 de febrero. Pensé “quiero ver a Kami de nuevo. Quiero ver su tumba.” No pude ir a su funeral. Quería unir mis manos y, por encima de todo, quería verle.
Sabía en qué pueblo vivían sus padres, pero no sabía exactamente dónde estaba su casa. Así que recorrí las calles en coche y pregunté a los vecinos que fui encontrando. Aunque todo el mundo decía “está cerca”, aquél era un pueblo bastante grande y rústico, así que, al cabo de un rato, fui eligiendo casas al azar y tocando timbres, preguntando cosas como:
– Estoy buscando a alguien. ¿Conocen a estas personas? He oído que viven por aquí, en este vecindario…
Dejé Tokio por la mañana y llegué a la Prefectura de Ibaraki alrededor de mediodía, y pasé el resto del día buscando. Finalmente, conseguí la dirección del lugar y llegué a la casa hacia las 7 de la tarde.
Me preguntaba: “¿Me reconocerán cuando abran la puerta?” Los padres de Kami habían asistido a un montón de conciertos, así que me reconocieron de inmediato.
– Entra, nos alegramos de que hayas venido – dijeron, y me invitaron a entrar. Eran tan amables, que rompí a llorar y fui incapaz de parar.
Todos en la casa se habían sentado a cenar y, mientras compartían su comida conmigo, sus padres me contaron muchas historias. Escuché varios relatos de cuando Kami era niño. Al final, me dijeron:

– Aunque nosotros no lo olvidaremos, tú nos has dado una prueba de que él vivió, y eso nos da la voluntad para seguir adelante.
Al oír aquello, me sentí liberado. Lo que me permitía continuar a mí era prueba de que Kami había vivido.
Después de aquello, cada año, en el día del cumpleaños de Kami y en el aniversario de su muerte, voy a visitar a sus padres. Ellos me dijeron “ven cuando quieras” y es posible que abuse de ese privilegio un tanto.
Aunque creo que sería bueno para mí visitar su tumba más a menudo, al final, sólo voy el día de su cumpleaños y en el aniversario de su muerte.
Sin embargo, con todo lo que había pasado, su madre y su padre me dieron la bienvenida, y ahora me siento como si ellos también fueran mis padres. Sus padres también me consideran uno de sus hijos. Creo que es como si vieran en mí a Kami.
Aquel primer año, hubo mucha gente que fue a visitar su tumba, tanto el día del aniversario de su muerte como en su cumpleaños. Han pasado cuatro años y, poco a poco, la gente ha dejado de acudir…
Si vas, no lo hagas porque sea lo que está de moda. Si vas a visitar su tumba, no lo hagas porque desees que vuelva a la vida.
Pero…
Para mí, pensar que la gente puede acabar olvidándole, es… tan doloroso.
Hasta el día de hoy, no he dejado jamás de perseguir el sueño que Kami dejó sin finalizar. Esa es prueba de que Kami existió en esta tierra, prueba de que vivió.
Incluso ahora, Kami sigue viviendo dentro de mí…

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SECCIÓN 3
GEKIRYUU [UN RÁPIDO FLUIR]

3. Saishuupatsu o Chikatta Okinawa Gasshuku
[La Promesa de un Nuevo Comienzo en el Campo de Entrenamiento de Okinawa]

El verano del año que inicié mi carrera en solitario, me fui con todos los miembros de mi banda a Okinawa. No me encontraba en muy buena forma, así que nos quedamos en un campo de entrenamiento de Okinawa durante cuatro meses y medio, para sanar mi cuerpo y mi espíritu.

Se trataba de un campamento dedicado al entrenamiento físico. En un lugar donde no había mucho de nada, nos despertábamos a las 8 o 9 de la mañana, salíamos a correr hasta llegar a la playa, entrenábamos y regresábamos.

Entonces nos poníamos a escribir canciones y, cuando llegaba la noche, salíamos a correr de nuevo, cenábamos, nos tomábamos un descanso y seguíamos componiendo hasta el amanecer. Este ciclo se repetía a diario.

El propietario de uno de los pequeños restaurantes que frecuentábamos, siempre nos saludaba con una sonrisa y un “¡Ganbatteru ka~!”. A mí me decía: “¡Practica con empeño!”

Por algún motivo, parecía creer que éramos parte de un equipo de karate de Tokio.

Cuando entrenábamos, no salíamos sólo a correr, sino que también practicábamos boxeo con sacos de arena y, equipados con protecciones, hacíamos lucha mano a mano. Todos los miembros de mi banda aprendieron las bases de las artes marciales. A causa de esto, sus manos estaban siempre extremadamente cansadas.

Con esto, se explica por qué el dueño del restaurante creía que éramos miembros de un equipo de karate.

Todos los miembros del grupo son altos. Mis tres guardaespaldas, a los que traje con nosotros, medían de 1,85 a 1,90 m. Comparado con ellos, con mis 180 cm, yo era el más bajo y delgado.

A causa de esto, el dueño del restaurante, creía que yo era un simple aspirante a entrar en el equipo.

– ¡Ganbare, equipo de karate! ¡Espero que pronto te conviertas en un miembro regular!
Cada vez que me decía eso, tenía que recordarme a mí mismo que debía mantener la calma.
Uno de mis objetivos al ir a Okinawa era componer los temas para mi álbum, pero tanto mis compañeros de grupo como yo deseábamos también fortalecernos físicamente.
La primera mitad del año del inicio de mi carrera en solitario, no fue desde luego un camino de rosas. Había estado bajo tanta presión y exceso de trabajo que había estado sufriendo de insomnio. Los demás también estaban exhaustos por el estrés.
Así que, cuando sentimos que era el momento de recuperarnos en salud, mis parientes de Okinawa nos echaron una mano.
Hasta entonces, no había vuelto a Okinawa en diez años. Una parte de mí siempre había mantenido aquella ciudad a distancia.
Había una parte de mí que negaba mi herencia, pero también otra parte que deseaba proteger esa herencia. Me sentía orgulloso de ser de Okinawa y de la raza de Ryukyu (El Ryukyu es un dialecto que sólo se habla en la isla de Okinawa y se considera una lengua totalmente aislada del japonés actual, aunque tiene relación con el japonés antiguo. También es el nombre original de Okinawa). Por otro lado, una parte de mí, se sentía avergonzada de eso.
Siento un enorme respeto por mi bisabuelo. Nunca lo conocí, por supuesto, pero me han dicho que revitalizó la ciudad y que fue el padre fundador de mi familia. La adoración a los ancestros sigue presente en Okinawa y, para mi familia, mi bisabuelo es como nuestro “dios”.
Aunque todo el mundo en mi familia parece diferente, algo que todos dicen es que yo soy físicamente idéntico a mi bisabuelo. Dicen que todo el fenómeno espiritual que me sucede también le ocurría a él.
Hay una palabra, “kamidari”, en la lengua de Okinawa. Allí, los que convocan espíritus y escuchan las voces de los dioses son, principalmente, mujeres y reciben el nombre de “shiro”, “noro” o “yuta”. Es muy poco habitual que un hombre nazca con esas habilidades.
Mi bisabuelo fue uno de esos hombres que experimentaban a menudo estas habilidades “kamidari”. Esto significa que era capaz de ver cosas antes de que ocurrieran.
Cuando era un niño me contaron esto y, aunque respetaba a mi bisabuelo, al principio no me gustaba la idea de dioses y fantasmas.
Hubo veces en las que me dejé llevar por mi orgullo. En momentos como aquellos, hubiera deseado apartar a Okinawa aún más lejos de mí.
Todo el asunto del campo de entrenamiento de Okinawa comenzó con esto:
En mi familia, en el grupo de “shiro” al que pertenecemos, la más poderosa es mi abuela. Ella vino al campamento y me dijo lo siguiente:
– Por fin has vuelto a casa. Ve a ver la tumba de tu bisabuelo. Después, haz lo que creas correcto. Porque no necesitas preocuparte. En lugar de eso, cuando la gente necesite tu fuerza, préstasela de buena gana. Vuelve a casa de vez en cuando, visita la tumba de tu bisabuelo y déjale ver tu sonrisa. Eso es lo que debes hacer.
Me resultó difícil entender aquellas palabras. No creía en lo espiritual, así que, ¿de qué estaba hablando? También dijo más cosas. Reunir mis espíritus… cosas como esa.
Dijo que me había enfrentado a la muerte de forma constante porque no me había ocupado de mis espíritus. La gente tiene muchos espíritus y, cuando los pierdes todos, es cuando mueres. Sin embargo, cuando sucede algo traumático, sin saberlo, uno deja un espíritu atrás en el lugar donde sucedió. Eso fue lo que me dijo mi abuela.
Cuando tenía siete años, estuve a punto de ahogarme en el mar de Yanbaru. Ella dijo que estaba segura de que yo había dejado uno de mis espíritus allí, y que por eso iba a ir a recuperarlo.

Sí… esa fue la primera vez que oía algo sobre perder un espíritu. Me daban ganas de decirle: “¿Cuántos años han pasado desde que tenía 7? Di rápido lo que tengas que decir.”

Las ceremonias y rituales no significaban nada para mí. “¿Se supone que tengo que tragarme todo esto?”, me dije.
Siempre había negado todo lo relacionado con la magia o la brujería. No es que ahora crea en nada de eso. Es sólo que ya no lo niego. Me he dado cuenta de que, leyendo entre líneas todo que dijeron mi abuela y mi bisabuelo y los miembros mayores de mi familia, entonces se le encuentra un significado.
Lo que experimenté de niño no me trae agradables recuerdos. Son muy dolorosos. A causa de eso, desarrollé esa negación hacia todo ello.
Sin embargo, en aquel campo de entrenamiento de Okinawa, siendo un descendiente de aquellos miembros de mi familia, sentí que había encontrado una actitud de aceptación hacia mi cultura.
Creo que es por eso que ahora soy capaz de mirarme a mí mismo a los ojos en el espejo. Mi sonrisa en el espejo se volvió feliz. Hasta entonces, no había querido verme a mí mismo, pero finalmente fui capaz de hacerlo. ¿Debería decir que aprendí a aceptarme a mí mismo como realmente soy…?
Ahora, cada año, durante mi visita a la tumba de mi bisabuelo, regreso a Okinawa a dejarme ver por mi familia.
Cuando pienso en ello, desde que dejé Tokio, dondequiera que fuera me contenía y seguía soportándolo todo con paciencia. Me había convencido a mí mismo que tenía que hacerlo así.
Sin embargo, cuando fui a Okinawa, mi abuela me dijo: “Fuiste llamado y viniste a casa. Ahora, una vez más, comienza de nuevo desde aquí.” Cuando dijo aquello, volví a sentir que mi corazón volvía a regocijarse.
Gracias a esto, puedo por fin luchar. Sentía como si un enorme peso me hubiera abandonado. En lugar de reprimirme por completo ante las circunstancias que me rodean, plantar cara y avanzar se ajusta mucho más a mi carácter.
Fue entonces cuando decide ser el líder de mis compañeros de grupo, pelear y seguir avanzando en línea recta con la visión que tenía de mi carrera en solitario.

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SECCIÓN 3
GEKIRYUU [UN RÁPIDO FLUIR]

4. Saigo no Soumatou
[La Última Linterna Giratoria]

Nos quedamos en la casa rural de Okinawa durante 3 meses.
A 3 o 4 minutos en coche, desde la oficina principal, se llega a una isla. Más allá de esa isla, se puede ver otra. Aunque, normalmente, se utiliza una barca para llegar a esa otra isla, yo empecé a plantearme si podría llegar allí a nado.

Debido a que casi me ahogo de niño, siempre me ha producido pánico el océano. Eso no significa que no sepa nadar. En aquella casa rural, se me metió la idea de que iba a vencer mi miedo al mar.

Nadé la mitad del camino y luego regresé. Cada día hacía eso, diciéndome siempre: “¡Hoy conseguiré llegar a esa isla!”

Salía a nadar con el teclista de mi banda.
Aquel día, la marea estaba más lejos de lo normal, y las olas eran más altas.
Cuando miré a mi alrededor, no había nadie. Nos habíamos separado.
¿Se habría adelantado? ¿Habría regresado? ¿Habría llegado hasta aquí y dado media vuelta?
Flotando en la mar picada, me angustié sobre esto durante un momento, pero como había prometido que llegaría a nado hasta la isla, volví a ponerme en marcha hacia ella.
A duras penas, conseguí llegar a la isla. Mi teclista no estaba allí. Deambulé por allí, buscándolo durante un rato, pero no pude encontrarle. Todo el tiempo me decía que seguro que había dado media vuelta y regresado antes que yo, pero la ansiedad no abandonaba mi mente. ¿Estaría a salvo?
Regresé de inmediato.
El trayecto de vuelta fue muy intenso. Las olas eran cada vez más fuertes y me di cuenta de que no pasaría mucho antes de que me arrastraran hacia mar abierto. Mientras nadaba, con todas mis fuerzas, fui tragado por las olas.
“Ah, voy a morir.”
En mi mente, aquella linterna giratoria volvió a dar vueltas. Fragmentos de recuerdos, desde mi infancia hasta aquel momento, emergieron a la superficie uno tras otro. Junto a esos fragmentos flotaban los rostros de diferentes adultos. Amigos, fans que me habían animado, el equipo, mi familia…
“Lo siento mucho. Perdón por morir así.”
Me disculpé con todos. Mientras me sumergía, comencé a perder la consciencia… y entonces, de pronto, la linterna se detuvo.
Mientras me volvía consciente de mi muerte, la idea del sexo apareció de pronto en mi cabeza.
Durante los tres meses que llevaba en Okinawa, no había tenido ninguna relación. Estaba siempre entrenando y componiendo. No había tenido contacto con ninguna mujer.
“¿Realmente puedo morir así?”, me susurró mi instinto. “Si vas a morir, que sea después de hacerlo.”
En aquel momento, mi consciencia se aclaró y, como en un sueño, comencé a nadar. Ni siquiera sabía hacia si iba hacia arriba o hacia abajo, pero seguí nadando. En el momento en que alcancé la superficie del océano, vomité toda el agua salada que había tragado. Así, recuperé mis sentidos de nuevo.
“¡Tengo que rescatarle!”
Olvidando que casi acababa de ahogarme, lo único que tenía en mente era el chico del que me había separado.
Cuando por fin alcancé la playa, el sol se estaba poniendo. Como habíamos salido hacia la isla a mediodía, me di cuenta de que habíamos estado fuera mucho tiempo. Estaba exhausto por haber usado todas mis fuerzas, pero eché a correr. Fue un largo camino desde donde estaba hasta el punto del que habíamos salido.
Por fin llegué al punto de salida, pero el teclista no había vuelto. Incluso pensé en botar una lancha para salir a buscarle.
Mientras estaba haciendo los preparativos, él regresó por sí mismo. Fue cerca de una hora después de que yo llegara a la playa.
Después de todo, no había alcanzado la isla, sino que, a medio camino, las olas le habían enviado al fondo. Por más que había forcejeado, no había conseguido avanzar, y parece que nadó hacia un petrolero que había visto desde lejos. Alcanzó la orilla a unos tres kilómetros de allí y regresar andando le había llevado su tiempo.
De todos modos, ambos nos alegramos de estar a salvo. Los demás miembros del grupo nos dijeron cosas del tipo: “Eso fue una estupidez,” “Al menos, ya habéis vuelto” y “¡Cómo podéis ser tan temerarios!”
Aquella noche, mientras los dos reflexionábamos sobre lo que había pasado, estuvimos viendo “Titanic.”
La escena en la que DiCaprio se hunde en el océano helado coincidía perfectamente con lo que me había pasado a mí.
En aquel instante, por primera vez, sentí verdadero miedo. A partir del día siguiente, no volví a acercarme al océano y dejé mi entrenamiento de natación. Aunque había creído que podría vencer al mar, ahora me daba aún más miedo que antes. Menudo desastre.
Esa vez, pensé: “No puedo morir sin haber tenido sexo antes.” Si lo hubiera hecho el día antes, entonces, mientras veía la linterna giratoria en el último momento, había muerto.

Sin embargo, aunque pensé que probablemente iba a morir, mi cuerpo respondió: “¡Maldición, no puedo morir así! ¡No puedo morir sin haber dejado descendencia!” Y, en el último momento, reaccioné.
Por primera vez, comprendí la razón de que, a menudo, los boxeadores se abstienen de sexo la noche antes de un combate.
Esa fue la última vez que vi la linterna giratoria. Hace 3 o 4 años desde entonces. Con el fin de reconocer mis propios límites, pensando en cuándo me había empujado a mí mismo hasta el límite de la muerte y había visto la linterna giratoria, cambié mi forma de ser.
Cuando era niño, pensé que quería convertirme en terrorista. Iba a destruir por completo la vida humana. Quería borrarlo todo. Las personas eran las armas del mundo. Eran lo más inútil que había sobre la faz de la tierra.
Si hoy me preguntáis si he cambiado de idea, no fue por lo que pasó. Si la existencia de los humanos los convierte en las armas del mundo, incluso ahora, sigo creyendo lo mismo, en parte.
Sin embargo, ¿eso es todo?
Negar eso sería fácil. Pensar en ello, negarlo, no supone nada. No requiere un gran esfuerzo. Vivir no tendría sentido. Ciertamente, los humanos pueden ser las armas del mundo. Si eso es cierto, para convertirnos en otra cosa, ¿no tendríamos que esforzarnos más? No sólo pensar en ello o fingir; experimentándolo comenzamos a ver las cosas que están mal. ¿No es ese el sentido de haber nacido en este mundo?
Eso es lo que creo. Esa es la clase de persona que soy ahora.
Cuando quería ser terrorista, era agresivo y rebelde. En el océano de Okinawa, cambié mi punto de vista sobre la vida. Tenía que seguir luchando. No podía hundirme sin más. Tenía que seguir a flote.
Mientras flotaba a solas, pensé en mis amigos. Hubo una época en la que ansiaba tener amigos. Me sentía inferior y era una época en la que no confiaba en nadie ni en nada. Sin embargo, aún seguía esforzándome, luchando contra la soledad y contra mí mismo.
Al regresar a Tokio, me reuní con el miembro de mi equipo en el que más confío. Es como mi brazo derecho. Hablé con él y le conté esto:
Al principio, cuando regresé de Okinawa, me sentía como un frágil cristal que se había quebrado. Era como si tuviera miedo incluso de hablar. Estaba siempre con los nervios a flor de piel. Me sentía tan mal que era como si proyectase un aura de “si me tocas, te mato.”
Aunque estaba a solas, estuve luchando hasta el final. Estaba lleno de coraje y energía.
Ese coraje motivó al miembro del equipo con el que estaba hablando.
“Si fuera él, ¿no haría algo por mí? Si fuera yo, ¿no hay nada que pudiera hacer por él?”, empecé a pensar.
A causa de mi esfuerzo, hice un amigo. Ahora, es el miembro más importante de mi familia.
Poco a poco, comencé a cambiar a la gente que me rodeaba. Es posible que aquel día diese otro paso hacia lo que significa ser humano.

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SECCIÓN 3
GEKIRYUU [UN RÁPIDO FLUIR]

5. Madagascar no Kettou
[Duelo en Madagascar]

Hace tres años, fui a Madagascar. Es una pequeña nación en una isla, al este del continente Africano; tiene una extensión de 1,6 veces el tamaño de Japón y una población de 1.600.000 habitantes, aproximadamente.

Viajé allí para un trabajo para la NHK (Emisora de TV japonesa) Cuando me lo propusieron, pensé que podría aprovechar para realizar algún tipo de búsqueda espiritual. Por esa época estaba realmente necesitado de eso.

Era mi segundo año de carrera en solitario. Mientras seguía con mis actividades musicales, buscaba cómo podría encaminarme a lo que deseaba que fuera mi propio estilo.

Fuimos a aldeas donde la “Lucha de Madagascar” y el “Boxeo de Madagascar” eran muy populares.

En serio, era increíble. Cuando llegamos a la aldea, sus habitantes estaban totalmente colocados de marihuana. Y, aún así, gracias a que cada día caminaban muchos kilómetros, acarreaban agua, araban sus campos, ese estilo de vida moldeaba sus cuerpos hasta darles la apariencia de esculturas.

Entre ellos es muy popular un tipo de lucha muy enérgica, donde no usan guantes.

Debe ser por instinto.

La gente forma un círculo en torno a los dos combatientes, y las mujeres y los niños de la aldea actúan de espectadores. Es como un combate entre dos leones, para ver quién se queda con la leona. También es un modo de probar la fuerza de los hombres.

Naturalmente, también había algunos de los participantes que eran insignificantes. Era realmente impresionante. Me sentía aterrado con sólo verlo. La fuerza muscular de los luchadores… Todos los africanos poseen músculos de acero.

Al principio, me limité a mirar. Entonces, el director me preguntó:

– ¿Quieres probar, Gackt-san?

– Cuando dices si quiero probar… ¿quieres decir que vas a obligarme?

Uno de los combates acaba de terminar, así que decidí probar. ¡Quería enfrentarme a una persona de Madagascar!

Unas 100 personas, entre adultos y niños, se reunieron en torno a mí, formando un círculo gigante.

Aquella era la primera vez que hacía algo así. De aquella manera, en medio de gente a la que no conocía, estaba de pie, a solas, rodeado.

También era la primera vez para mí que me tocaba ser el segundo favorito. Desde el fondo de mi corazón, me sentía insignificante. Sin embargo, al mismo tiempo, el corazón me latía a toda velocidad. No tenía modo de huir y, en semejante situación de peligro, me sentía realmente excitado y nervioso.

Me encontraba en el centro de un círculo de arena, lo cual dificultaba la afirmación de los pies y, frente a mí, había 4 o 5 tipos Africanos llenos de vitalidad.

En ese lado, con un tono de voz salvaje y descontrolado, un hombre que parecía como si fuera su entrenador, no hacía más que animar a la gente. En el idioma nativo, decía algo como: “Puedes elegir a quien quieras.”

Yo era un luchador competente. ¿Iba a volverme estúpido? Intercambiamos unas palabras. Miré con fiereza al hombre y le dije:

– ¿No puedes luchar tú conmigo? Quiero enfrentarme a ti.

En ese instante, todos los aldeanos que me rodeaban estallaron en un rugido ensordecedor.

– ¡Puedes hacerlo, entrenador! –gritaban, con los ojos brillantes de excitación.

– ¿Yo?

Viendo sus expresiones faciales, el hombre se despojó de su atuendo. Debajo apareció una piel de un negro puro sin una traza de grasa. ¡Era sin duda un oponente adecuado!

No me extrañó que los aldeanos vitorearan con tantas ganas. No, no, él poseía uno de esos físicos increíbles. No podía compararlo con ningún otro oponente.

Sin embargo, no me retiré. Por encima de la muchedumbre que seguía vitoreando, sentí que se alzaba una extraña tensión.

No conocía realmente las reglas. No se podía dar puñetazos ni patadas, y me explicaron que la única forma de ganar era hacer que la cara o el hombro de la otra persona tocara el suelo.

Fue una explicación muy primitiva. Sin embargo, me bastó. Si lo intentaba, sabría si podía hacerlo o no y, así, lo desafié a un duelo.

Pero, cuando comenzó el Segundo combate, me soltó un puñetazo.

-¡Eh, acabas de decir que no podía golpearte!”

Y entonces, un cambio se provocó en mí. El sentido de batalla que llevaba latente en mi interior, se despertó.

En ese instante, pensé que iba a matar a mi oponente. Fui consciente de una parte de mi propio ser que había olvidado, y estaba preparado para romperle el cuello. Lo tenía justo debajo de mí, retorciéndose. Todos los aldeanos y el árbitro llegaron corriendo, asustados, agarraron mi mano y me detuvieron.

Entonces, el combate terminó. Aunque me habían prometido tres combates, todo terminó después del primero.

Mi oponente estaba también muy agitado y excitado. En cuanto volvió a ponerse en pie, gritó:

– ¡Vamos, otro combate!

– ¿Qué estás diciendo? ¡Casi mueres!

Después vería la filmación de aquel momento una y otra vez. Mis ojos tenían una mirada muy peligrosa. En la oficina, el equipo fue muy severo:

– ¡No podemos dejar que los fans vean esto!

Sin embargo, yo ya lo había confirmado con claridad. Esta era mi verdadera naturaleza.

Creía que esa parte de mí había sido enterrada en lo más profundo de mi ser hacía mucho tiempo. Eso no significa que fuera una persona violenta, sino que tenía que liberar aquella parte espiritual más a menudo.

En aquella época, no soportaba no ser capaz de alcanzar las cosas que perseguía, aquello por lo que luchaba, todo lo que quería crear. Era incluso peor si mis puntos débiles y los peligrosos no iban de la mano.

Cuando tenía diez años, era un compendio de cosas peligrosas.

Sin embargo, antes de darme cuenta, había suprimido las partes peligrosas de mí mismo.

Estaba atado por normas, y era como si hubiera estado aprisionado dentro de una jaula formada por mí mismo. Cada vez que la parte salvaje de mi interior quería aparecer, la ocultaba y, por aquel tiempo, realmente sentía que había restringido aquella parte.

Después del combate, el jefe de la aldea apareció y dijo:

– En esta tierra, en medio de un suelo hostil y tantos espectadores, tú has encontrado la fuerza de dar un paso adelante y luchar este combate. Esta fuerza parte ahora hacia todos los jóvenes que te han visto pelear. Gracias.”

Eso era lo que él pensaba.
Después de aquello, me marché de Madagascar, preguntándome si habría cambiado mucho. Me había vuelto sociable. Era raro ser sociable con otros. Me volví más consciente de la gente que me rodeaba.

Una explicación es que, cada vez que creía que la situación se estaba volviendo peligrosa, me preguntaba a mí mismo si debía entrar en acción o no. Y siempre actuaba de forma más activa de lo que había hecho en el pasado. En cuanto a quién usaba para esto, lo cierto es que me enfrentaba a cualquiera, incluso a mis amigos. Sin embargo, si ese era el caso, había comenzado a darme cuenta de ello recientemente.

Más que restringir mi estilo de vida, estaba matándome a mí mismo al no ser capaz de unificar las partes esenciales y las desagradables dentro de la misma persona. Eso se aplica tanto a mis actividades como a mis obras. Me volvía cada vez más agresivo.

La gente que me rodeaba también había comenzado a cambiar. Cuando regresé de Madagascar, hasta entonces había, por un misterioso capricho del destino, conocido a mucha gente diferente. Ahora, en torno a mí están las personas a las que llamo “mi familia” y están unidos a mí a través de una relación que es mutua.

Creo que esa cosa llamada “destino” es algo que surge de cada individuo, y que nos dirige en todo momento. Mi ser interior cambió, así que, ¿cambió mi destino también?

Cuando el poder de los pensamientos se une al poder de la acción, nace un resultado. Eso es lo que creo.

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SECCIÓN 3
GEKIRYUU [UN RÁPIDO FLUIR]

6. Boku no Family no Tanjou
[El Nacimiento de Mi Familia]

Moriría por mi familia.
A lo que yo llamo “familia” no es mi familia real. Consiste en los amigos con los que mantengo una comprensión mutua.

En la actualidad, mi familia consta de, como mucho, 10 o 15 personas. Tienen trabajos diversos y son tanto hombres como mujeres. Las circunstancias de cómo nos conocimos también son variadas.

Es extraño pero, hasta que fui a Madagascar, no había conocido aún a la mayor parte de ellos. De cualquier modo, son un grupo genial.

De esas 15 personas, la mayor parte de ellas pueden ser consideradas “regentes”. Son los que están en lo más alto de cualquier familia. Algunos de ellos incluso están metidos en política.

Si incluyo la lista completa, tendré un buen número de gente en el grupo. No es cuestión de 1+1=2. Si todos los miembros de una familia conocieran a todos los demás cara a cara, el número se incrementaría de golpe. A esto lo llamamos “la regla de la familia”, aunque es algo bastante misterioso.

Sin embargo, no es esa la razón de que seamos amigos.

La mayoría de la gente que siempre ha estado a mi lado ha luchado casi todas sus batallas en solitario. No es que la gente que esté por debajo de mi no sepa mostrar sus debilidades. También era que tenían la responsabilidad de mantenerse en pie por sí mismos y, lo mires como lo mires, tener que cargar con las vidas de otros te hace madurar mucho.

Desde que inicié mi carrera en solitario, me he vuelto muy consciente de mí mismo y he establecido un hábito de relacionarme con personas que son igualmente conscientes de sí mismas. Todos avanzamos hacia delante. No hay excusa, y no podemos escapar de ello. Si dejo de correr hacia lo que espera al final, entonces ellos también querrán detenerse. En el pasado, siempre creí eso.

Se dice que combatir la vida a solas es lo más fácil.

Pero, últimamente, he pensado en eso muy a fondo. Ciertamente, combatir la vida a solas puede ser lo más sencillo. ¡Sin embargo, aquellos que luchan mientras se aferran a una creencia son verdaderamente fuertes!

En el pasado, hasta que me uní a Malice Mizer, como era una persona luchadora, no me importaba esforzarme hasta el borde del colapso. Y cuando caía, sólo pensaba que, al menos, ya sabía que iba a suceder.
Ahora, sin embargo, ya no hago eso. Porque ya no me enfrento solo a mis batallas. Ahora tengo una familia. Tengo gente a mi espalda, sosteniéndome.
Aunque hubo veces en las que, honestamente, pensé que era yo quien los sostenía a ellos, empecé a sentirme respaldado por ellos. Son las personas que me guardan las espaldas. Así que, si me sostienen con firmeza, nunca caeré.
Creo, ahora, que los corazones de las personas tienen la habilidad de volverse tan fuertes como si llevaran un amuleto protector.
Esa misma sensación tengo hacia las personas más importantes de mi familia.
Mientras, de forma individual, luchaban en soledad, el estar todos juntos en el concepto llamado “familia” les otorga la sensación de que nadie va a devorarlos. Hay familia y hay rivales, y podemos provocarnos los unos a los otros o podemos tener una buena relación.
La razón principal de por qué creo en ellos es que no se preocupan únicamente de las cosas simples y fáciles. Ante lo positivo, sonríen desde el fondo del corazón. Ante lo malo, lo negativo, saben que no es definitivo.
En general, ¿Por qué uno necesita hablar sobre sus preocupaciones y penas? Es porque hablar de ello suaviza el dolor, ¿verdad?
Si lames tus propias heridas, se vuelven sin duda un poco menos dolorosas. Sin embargo, si dejas de lamerlas, el dolor volverá a aparecer.
Así que, aunque duela, debes suturar rápidamente esas heridas. Mientras las estás cerrando, dolerá de veras pero, una vez que todo termine, empezarás a sanar. En otras palabras, es una relación entre nuestros corazones.
Hablar de lo que nos resulta doloroso a cada uno de nosotros, y lamer las heridas de los demás, es algo que la gente que tenemos cerca puede hacer también. Cada vez que alguien esté soportando una pesada carga, lo que importa es lo mucho que podamos ayudar a esa persona a cerrar sus heridas.
Suturar esas heridas puede ser extremadamente doloroso. No hay anestesia, no en las palabras que usamos. Pero, cuando termina, nos curamos sin que queden trazas de cicatrices. Así son las cosas.
Por ejemplo, el negocio que una de las personas de mi familia estaba llevando entró en problemas. No podía contárselo a nadie más. Podría haberlo sobrellevado solo, sin hablar con nadie sobre ello.
Sin embargo, nos comunicó esa noticia. Como habló con nosotros en persona, nos dimos cuenta de lo grave que era el problema. Así que, sin recurrir a nadie más, nos preguntamos de forma individual qué podíamos hacer para ayudarle. Nadie dijo: “Unámonos para ayudarle.” Así que nuestros progresos fueron muy lentos.
No hay sólo una manera de ayudar a alguien. Tienes que elegir cuál es el mejor modo de hacerlo, y es una labor complicada. En su caso, era necesario.

Por supuesto, ¿podemos todos tener éxito al mismo tiempo? Nadie sabe eso. Pero cuando tenemos que preguntarnos eso, no nos quedamos sentados diciendo “pobre chaval”. Eso es una descortesía. Decir “pobre chaval” a alguien que está luchando con todas sus fuerzas no es mostrar compasión. Se dice que la gente se debilita hasta el punto en que ya no le quedan fuerzas y, entonces, se derrumban. Por esta razón, creo, no nos lamemos las heridas mutuamente, y no importa lo que esté pasando, todos debemos salir adelante.
Aunque hay malentendidos. No somos una familia porque cada uno tenga éxito de forma individual. Ese no es un requerimiento para una familia. Lo importante es que, cada vez que algo sucede, tenemos una sincera y mutua comprensión unos con otros, y así todos disfrutamos juntos. Sin embargo, si no creemos los unos en los otros, no podemos fingir.
En mi familia, cuando alguien está pasándolo mal, no me siento junto a esa persona para decirle: “Oh, qué pena que lo estés pasando tan mal.” Sino más bien: “¡Puedes conseguirlo!” Para hacer esto, debo hacerme más fuerte.
Es bueno para todos vivir como si tuviéramos un amuleto protegiéndonos a todos.
Es como cuando alguien está metido en problemas y se saca un amuleto del bolsillo…
Creo que es así como todos deberíamos vivir.

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Sección 4 ~ Asuntos de Amor

SECCIÓN 4
IROKOI [ASUNTOS DE AMOR]

1. Hatsukoi, Hajimete no Kanojo
[Mi Primer Amor, Mi Primera Novia]

De vez en cuando, me pregunto si no debería escribir historias de amor. Desde luego, habría sexo. Muchas veces.

La primera vez que me enamoré estaba en el jardín de infancia. Tenía unos 6 años…

Era mi maestra del jardín de infancia. Era sólo mitad japonesa y realmente bonita, y tenía un gran estilo. Cuando estaba cerca de mí, por algún motivo, me sentía muy feliz.

Probablemente era sólo amor platónico. Sin embargo, para mí, era una emoción muy importante.

Desde luego, cuando tenía 6 años, no sabía realmente lo que significaba la palabra “amor”. Pero, ¿no era una palabra muy importante?

Cuando terminaban las clases en el jardín de infancia y todos los demás niños se habían ido a casa, yo me quedaba allí sólo. Permanecía allí sólo un rato más con aquella maestra. A su lado, observaba su figura durante un rato más.
Un día, un joven llegó para recoger a mi maestra. Cuando ella lo vio, su rostro se iluminó al instante. Era completamente distinto de la expresión que ponía cuando estaba conmigo, y aquella fue la primera vez que la vi sonreír.
Mi maestra, me dijo, con tono travieso:
– Es un secreto, ¿de acuerdo?
Se llevó un dedo a los labios y parecía un poco avergonzada. Después ella y su novio salieron de la clase, a paso rápido.
Me sentí terriblemente mortificado.
Sabía que sólo era un niño. También sabía que ella nunca podría ser mi novia. Era mortificante, supongo. Aquella fue la primera vez que quise crecer rápidamente.
La primera vez que tuve lo que podría llamar una “novia” fue cuando tenía 10 años. Ella tenía 13 o 14, así que había una diferencia de edad de 3 o 4 años. Era una chica que vivía cerca de mi casa.
Por aquel entonces, yo media alrededor de 1,60 m, y era la persona más alta de toda mi clase. Creo que parecía un adulto.
Nuestra relación no fue fácil. Aunque salíamos juntos, hacíamos cosas como pasear por el vecindario o por el cauce seco de un río. Ella tenía un perro, así que se lo traía con nosotros. Sólo eso le daba algo de interés a las citas. Era porque yo sólo tenía 10 años.
Sin embargo, mi primer beso no fue con esa chica. Fue cuando tenía 6 años y me hizo madurar un poquito.
Uno de los amigos de mis padres vino a casa de visita y trajo consigo a una niña. También tenía 6 años.
Creo que fue mientras los dos jugábamos al escondite en el sótano. Mis recuerdos son muy vagos, pero había unos cubos de basura colocados tumbados junto a una roca en el jardín. Estoy bastante seguro de que eran cubos de basura.
Me oculté en ellos y ella me encontró… no, probablemente fue ella la que se escondió y yo quien la encontré a ella.
Los dos estábamos muy acelerados. Cuando entré en el cubo, ¿por qué eso me aceleró el corazón? En aquel pequeño y angosto espacio, me sentí secreta e increíblemente seducido por ella.
Mientras jugábamos, ambos decidimos tratar de salir a gatas del cubo. Estaba oscuro y olía vagamente a metal. Más allá de la boca del cubo, se veía la luz del sol.
Si me giraba, nuestros cuerpos encajaban perfectamente en el tubo, y ella estaba justo allí. Su respiración levantaba ecos. El aire que nos rodeaba estaba cargado de humedad.
De algún modo, el ardor que sentía en el corazón se convirtió en algo hirviente, y acerqué mi cara a la suya para darle un besito **chu**. Por supuesto, fue en los labios.
Fue una sensación agradable, y era la primera vez que sentía una emoción tan extraña. Ella me respondió del mismo modo, así que seguí besándola.
Fueron besos ligeros, pero mi corazón latía de un modo salvaje. Fue una primera vez increíble.
Por supuesto, yo quise volver a verla, pero después de aquella vez, nunca volvió. Sin embargo, no he podido olvidarla.
Me pregunto por qué nunca volvió para jugar conmigo.
Su padre tampoco volvió nunca. Esto me preocupaba mucho.
Cuando estaba en el segundo año del instituto, le pregunté a mi padre:
– ¿Quién era ese hombre que vino a casa hace mucho con su hija?
Aparentemente molesto, mi padre contestó:
– Tuve una discusión con él, así que ya no nos vemos.
Sonaba como si no quisiera volver a ver jamás a aquel hombre. Se me ocurrió preguntarle al respecto.

– No. No puedes volver a verla – dijo.
También he besado a chicos. Por supuesto, no iba en serio.
Un beso es una marca de confianza.
La primera vez que un chico me besó fue cuando tenía 19 años. Estábamos de copas e íbamos a marcharnos ya a casa.
– Ja… chu – dijo, tranquilamente, y me dio un beso espontáneo. Me sentí muy feliz.
A partir de entonces, cada vez que quiero dar una prueba de mi confianza a alguien, los beso. También beso a los miembros de mi grupo en los conciertos.
Un beso es lo mismo que estrechar la mano o dar un abrazo.
Es mi forma de expresar mis sentimientos de “confío en ti.”
¿Cuando las mujeres lloran? También las beso, entonces.
Cuando iba demasiado deprisa en mi coche y tuvo un accidente, mientras estaba de pie frente a mi coche destrozado, fumando un cigarrillo, recibí una llamada de mi novia. Al otro lado de la línea, ella rompió a llorar y a gritarme:
– ¿Qué estás haciendo?
Os contaré esa historia la próxima vez.

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SECCIÓN 4
IROKOI [ASUNTOS DE AMOR]

2. Onyx no Shinpi
[El Misterio del Ónice]

Hoy, hablaré de moda.

En realidad no sigo las modas. Sé qué clase de ropa quiero llevar y qué clase no quiero llevar.

Esta es la razón de por qué comencé a seguir las modas occidentales.

Cuando tenía 5 o 6 años, los pijamas que mi madre me hacía llevar eran, de arriba a abajo, como faldas. Eran, por decirlo así, camisones.

Mi hermano pequeño también los llevaba. Los dos teníamos un conjunto a juego, con estampados rojos y rosas.

A mí me parecían muy raros y, tanto mi hermano como yo, a aquella edad, parecíamos niñas.

El rostro de mi hermano estaba más definido que el mío y sus ojos eran grandes y redondos; era un niño realmente guapo. Pero, de cualquier modo, yo me preguntaba por qué mi madre querría que uno niños llevaran esas cosas que parecían faldas.

– Porque estáis adorables – decía mi madre, sonriendo feliz. A esa edad, no le importaba si éramos niños o niñas.

De todos modos, eso no era bueno. Por ejemplo, cuando iba a una tienda, el dueño decía: “tienes las cejas muy espesas, pareces un chico, deberías depilártelas.” O “Con esa pinta de punk, deberías dejarte una cresta”. Era algo que odiaba.

A causa de eso, cada vez que mi madre iba a comprar ropa, me aseguraba de ir con ella y elegir por mi cuenta. Le decía exactamente lo que me gustaba y lo que no me gustaba, y no permitía que mi madre eligiera por mí.

En secundaria y en el instituto, llevábamos uniformes, característicos de cualquier colegio privado.

La chaqueta del uniforme podía ser larga, media o corta, o incluso muy corta. Las muy cortas sólo tenían dos botones. Los chicos problemáticos de mi clase mezclaban las partes cortas y largas del uniforme y cambiaban la longitud cuando les parecía.

También teníamos un buen número de pantalones. Había tantos que era casi ridículo. Bonsuri, Bontan, Banana, Dokan…

Los pantalones “Dokan” eran muy anchos, de arriba abajo. La cintura medía 120 cm, y el dobladillo unos 100 cm.

Si metías las manos en los bolsillos y estirabas, la cintura se extendía casi dos metros. No era que alteráramos los pantalones; se vendían así.

También teníamos uniformes que heredábamos de compañeros de cursos superiores. Eso tenía un gran significado.

Por supuesto, ninguno era nuevo pero, a pesar de eso, como realmente apreciábamos a los compañeros que nos los habían dado, cuando recibíamos esos uniformes, nos alegrábamos tanto que no queríamos estropearlos usándolos, sino que los usábamos para decorar nuestras habitaciones.

Ropa para delincuentes. Al mismo tiempo, había otro tipo de ropa que tenía ese significado.

Ahora es diferente. Uno puede llevar lo que quiera. Francamente, ¿importa lo que uno quiera llevar? La gente diría: “Llevaré la ropa que me siente bien…”.

De momento, la idea es llevar lo que a uno le siente bien.

Por ejemplo, si llevas ropa suelta, no te darás cuenta cuando cambie la forma de tu cuerpo. Así que no hagas trampas con tu cintura.

Aunque la medida de mi cintura es de 70-71 cm, llevo pantalones que tienen una cintura de 72-73 cm. Si engordo, podré ponerme esos pantalones. Si empiezo a comer demasiado, me apretarían. Desde luego, no hay excusa para eso.

Las camisas que llevo también son sensibles a los cambios de forma de mi cuerpo.

Los límites de este oficio son que, cuando tu cuerpo no está en forma, llevar ropa que no te siente bien te hace parecer menos profesional.

En este caso, los estilistas pueden ser culpados por no tener en cuenta a las personas más gruesas. A causa de esto, la gente se obsesiona con recuperar la forma física.

Las gafas de sol son ya parte de mi cuerpo. Mis ojos son extrañamente sensibles a la luz. Cuando el nivel de luz es muy brillante, todo se me queda blanco y no puedo ver nada.

Para proteger mis ojos, utilizo gafas de sol. Tengo unos cien pares, pero lo importante es llevar lo que cuadre con mi estado de ánimo. Si tengo que llevarlas durante mucho tiempo, elijo un par que no resulte molesto.

En cuanto a complementos se refiere, la mayor parte de los míos, han sido regales de gente. Por otro lado, todos los que yo compro son para regalar.

Fundamentalmente, no me gustan las cosas con piedras preciosas. No llevo diamantes ni nada por el estilo.

Las piedras tienen poderes y comprendo el efecto que causan en el cuerpo. Cambian tu condición física y también tu humor. Originalmente los complementos tenían ese objetivo. Ahora no cambio tanto los complementos que llevo. Si lo hago, siento que mi cuerpo se cansa.

Las únicas piedras que llevo son el ónice y la obsidiana. Sin embargo, más que ser sólo accesorios, son amuletos de protección.

Hay una razón por la que llevo el ónice.

Cuando tenía unos 10 años, una niña a la que conocía se marchó al extranjero a estudiar. En aquel momento, yo llevaba un anillo de ónice. Se lo di a ella para que la protegiera.

Antes de salir hacia el extranjero, iba en un taxi y tuvo un grave accidente. El conductor y la amiga que iba con ella en el taxi sufrieron serias heridas. Sin embargo, ella ni siquiera recibió un arañazo. Lo único que le pasó fue que el anillo de ónice desapareció. Por más que lo buscó, no pudo encontrarlo.

El propósito original del ónice era ayudar a las personas a repeler malos espíritus y problemas. El ónice la protegió.

A partir de entonces, se convirtió en una costumbre para mí regular anillos de ónice a la gente que me es importante. Así, los miembros de mi familia que los lleven estarán protegidos.
Las cuentas de ónice también son una prueba de que quienes las llevan son mis compañeros.

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SECCIÓN 4
IROKOI [ASUNTOS DE AMOR]

3. Kuruma to Jousei no Soukan Kankei
[La Correlación entre Mujeres y Coches]

Ahora, coches. Si tuviera que describir en dos palabras el coche que tengo ahora, sería “nave espacial.”

La primera vez que Hyde (L’Arc~en~Ciel) montó en mi coche, lo primero que dijo fue:

– Pero, ¿esto que es?

– Un coche – dije yo.

Y él dijo:

– Gacchan, eres un marciano.

Ciertamente, no puedes encontrar otro coche como éste en ninguna parte. Si quieres creer en mi palabra, yo creo que incluso puede volar.

Aunque es una nave espacial, el interior no es metálico, sino más bien tiene un aire de “Hermes”. No es imponente, es “Hermes” (Se refiere a la marca alta costura y alta perfumería).

Creo que el interior va diez años por delante. Después de todo, lo cambio cada 8 meses o así.

Para mí, mi coche es una oficina ambulante… No, espacio habitable ambulante. He sido muy meticuloso a la hora de escogerlo.

Hablando de modelos de coches, estos últimos años he estado conduciendo un coche americano. Es el cuarto o el quinto de los coches que tengo. Es rojo. He tenido uno blanco y uno azul, pero mi color básico es el rojo.

Si me preguntáis por qué un coche americano, os diré que sólo los nuevos ricos que quieren presumir de dinero comprarían un Mercedes Benz, y los Ferraris te hacen parecer uno de esos famosos que se han vendido.

Originalmente, el Ferrari era mi coche favorito. Sin embargo, cuando la gente con éxito renuncia a sus principios, tienen la tendencia de comprar Ferraris. Así que empecé a aborrecerlos.

Es realmente difícil entrar en un Ferrari… y es difícil de conducir. Así que sólo dentro del grupo de personas que se han vendido y han comprado un Ferrari hay algunos que conducen espantosamente mal.

Esa es la impresión que tuve cuando llegué a Tokio. Así que, todo el mundo que iba al volante de un Ferrari empezó a parecerme desagradable. Para aquellos a los que realmente les gustan los Ferraris, eso es inexcusable.
Con todo, considerándolo todo, sentí en mi interior que un coche Americano se adaptaría mejor a mí. No un coche alemán, ni italiano, sino americano.
Siento que mis valores a la hora de escoger un coche y mis valores a la hora de escoger una chica son muy similares. La clase de coche que me gusta y la clase de chica que me gusta, son muy parecidos, creo.
Egoísta, atrevida y coqueta, pero sexy y con gran cuerpo. Una chica así. De ese tipo de chicas que, cuando me siento triste, no me apetece hablar con ellas, pero, si me siento a gusto, quiero que ella corresponda a mis sentimientos. Ese es el tipo de sensación que dan los coches americanos.
Los coches japoneses no son divertidos. Siempre son buenas chicas.
Las chicas no van en el asiento del copiloto de mi coche muy a menudo. Se puede decir que mi coche tiene un aire femenino por sí mismo, por decirlo así. Si llevo a una chica en mi coche, me da la sensación de que éste se pone de mal humor. Probablemente por eso llevo más chicos que chicas en el asiento del copiloto.
En mi coche está el romance que busco. En otras palabras, así de importante es mi coche para mí.
Sin embargo, la mayoría de las chicas no entienden eso. Así que no me gusta que viajen sentadas a mi lado.
Cuando ven mi coche, dicen alegremente: “¡Oh, qué bonito!”
“Con qué facilidad dicen que es bonito,” pienso.
Me gustaría que no trataran a mi coche con tanta indolencia.
¡Y luego, por regla general, cierran la puerta de un portazo! Cuando hacen eso, me juro a mí mismo, en privado: “¡Nunca más va a volver a subir a mi coche!”
Quiero que traten a mi coche como si fuera importante. Es muy importante para mí. Cuando cierro la puerta suavemente, con un clic, siempre le doy las gracias.
A mi padre le gustaban los coches de lujo también. Cuando era un niño, si cerraba de golpe la puerta del coche, me hacía volver a cerrarla una y otra vez. A causa de esta influencia, me muestro ahora tan sensible por el modo en que la gente cierra la puerta de los coches.
Puedo decir qué clase de personalidad tiene alguien por el modo en que cierra la puerta del coche.
Por ejemplo, digamos que estoy llevando a una chica a su casa en mi coche.
La chica cierra la puerta suavemente con un clic. Cuando sale del coche, dice algo desde el otro lado de la ventanilla. Bajo el cristal y ella dice: “Ten cuidado,” y se despide agitando la mano y con una sonrisa.
Mientras pienso, “wow, es estupenda,” pongo en marcha el coche y me voy. Doy la vuelta y paso de nuevo delante de su casa, y ella sigue agitando la mano.
Entonces pienso, sinceramente: “Quiero volver a traerla a su casa…”

Sin embargo, sorprendentemente hay muy pocas chicas como esa. Por regla general lo que hacen es: “¡Adiós, cuídate, gracias!” y, tan pronto salen del coche, cierran de un contundente portazo, y se alejan alegremente.
No puedo perdonar esa clase de actitud. Mientras ella sujeta la manija de la puerta, una siniestra idea surca mi mente:
“¡Voy a atropellarla!”
Aunque es, probablemente, porque no sabe nada de coches ni de conducir. Si una chica no sabe cómo ponerse el cinturón de seguridad y no hace más que tirar y tirar de él, la impresión que da es de una completa estúpida. Hay chicas a las que he llevado que no tienen ni idea de cómo enganchar el cinturón de seguridad.
Aunque no me importa que me pregunten, nunca lo hacen. También ha habido chicas que cogían su cinturón de seguridad y lo metían en el enganche de mi asiento.
Lo que más me molesta son las chicas que se inclinan en el asiento mirando hacia la derecha mientras estoy girando. No entiendo por qué hacen algo tan innecesario, pero lo hacen mucho.
Me dan ganas de gritarles, a pesar de mí mismo:
– Tu cabeza está en el medio. No te gires así.
Eso me molesta de veras. Me dan ganas de decirles: ¿Es que no te fías de mí?
Cuando llevas un pasajero, el compañerismo es necesario. Así no siento que estoy llevando a alguien, sino que ambos conducimos juntos. Que confíen en mi forma de conducir y que no sean un estorbo son los principios más importantes. Para ir en el asiento del copiloto, hay que estar preparado para ello.
Cada vez que llevo a una chica en mi coche, siempre veo una parte de ella que no me gusta.
Por eso, muy pocas veces llevo chicas en mi coche.

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SECCIÓN 4
IROKOI [ASUNTOS DE AMOR]

4. Josei e no Dai Ichi Jouken wa Hanashikata
[Lo Primero En Lo Que Me Fijo De Una Chica Es Su Forma De Hablar]

“¿Qué tipo de chica te gusta?”

Cuando me preguntan eso, lo primero que me viene a la mente es su voz, y su forma de hablar.

Cuando conozco a una chica, hay dos sitios en los que me fijo especialmente al primer vistazo. En la parte superior del cuerpo, miro su rostro para ver si es del tipo que me gusta y, después, me fijo en su silueta, en ese orden.

Y que, cuando cierre los ojos, aún pueda oír su voz. Aunque no volvamos a contactar de nuevo, la mejor impresión que me llevo es la voz.

Teniendo esto en cuenta, presto atención a su forma de hablar además de a su voz. Por decirlo en términos musicales, los temas de los que habla son la letra de la canción, su forma de hablar es el ritmo y la melodía, y su voz es el instrumento que interpreta todo lo demás.

A la larga, el hecho de que la voz de una chica sea bonita, no es lo único importante.

Si su voz y su forma de hablar me causan una buena impresión, entonces pienso: “Ah, esta chica es realmente estupenda.”

Incluso, aunque su rostro sea bonito, hay veces que, cuando oigo su voz, me llevo tal chasco que es como si me hubieran apartado de un empujón.

Probablemente soy “fetichista del habla.”

Las palabras que no puedo aceptar, psicológicamente hablando, son: “Tengo hambre”, cuando lo dicen usando términos masculinos. Si una chica dice cosas de ese tipo, no es aceptable. Es como si dijera: “me voy a hurgar la nariz con el bolígrafo.” Me pone enfermo.

Japón es uno de los pocos países del mundo donde hay diferencias entre la forma de hablar de los hombres y la de las mujeres.

Si uno cree que las chicas japonesas son frías, debería tener en cuenta el trasfondo histórico. Es algo que las chicas deberían proteger siempre.

A causa de esto, prefiero a las chicas que aprenden a hablar del modo femenino.

A pesar del hecho de que hay palabras que son tan importantes, hay chicas que hablan sin importarles si suenan masculinas o femeninas, y eso me desagrada bastante.

Lo que realmente hace que una mujer hable como una mujer no tiene nada que ver con la cultura, pero este aspecto es ignorado.

Aunque las mujeres tienen armas poderosas para expresarse por sí mismas, no las utilizan.

Es como si hubieran renunciado a ser mujeres…

Eso es lo que me parece. Y realmente lo detesto. Eso es lo peor. A causa de eso, su forma de hablar me resulta extremadamente desagradable.

Por ejemplo, diez mujeres reunidas en algún lugar, con sus novios, para pasar un rato agradable. No falla: el primero que se va a casa, siempre soy yo.

A los otros chicos puede que no les importe, pero yo no puedo soportarlo.

“Chou bikkuriii~” [¡Eso es sorprendente~!]

“Te iu ka~ Terebi to chou issho~” [¿En serio? Con la TV~]

“Kore tte, chou oishikunaa~?” [¿No está delicioso?]

Alargan la inflexión o agudizan mucho la voz, y la palabra “chou” revolotea por doquier. Si me encuentro en esa clase de entorno, me pongo enfermo.

Por supuesto, esa palabra es también parte de su cultura. Sin embargo, para mí, esa parte de la cultura nunca ha sido agradable.

“Kawannai te yuu ka~” [Dices que no has cambiado, ¿eh?]

Eso no es bueno. En serio, una chica que habla así necesita aprender a hablar.

Claro que, yo mismo tenía un modo horrible de hablar en el pasado.

Cuando hablaba Kansai-ben (Dialecto que se habla en la zona de Kansai -Kyoto-Osaka-Nara-Kobe-) mi forma de hablar era muy ruda. Incluso ahora, cuando me enfado, a veces se me escapa el Kansas-ben. Pero no está bien hablar así. Las palabras, en su mayoría, son demasiado malsonantes…

Mis padres, probablemente, tuvieron un efecto en mí. La forma en que mis padres hablaban era muy estricta.

Cuando era niño, tuve que trasladarme a menudo a causa del trabajo de mi padre, y vivimos en muchas ciudades diferentes. Okinawa, Yamaguchi, Fukuoka, Shiga, Osaka, Kyoto… Fuéramos donde fuéramos, en casa hablábamos japonés estándar porque era lo que mis padres hablaban. Incluso cuando viví en Kyoto, hablaba eso. Sólo donde usaba Kansai-ben era cuando no estaba en casa.

La impresión que daba a mis amigos provenía de mi forma de hablar.

Con sólo una palabra, puedes darle a alguien la impresión de que eres estúpido, o también puedes hacerles pensar: “¿Qué le pasa a este tío?” También puedes tener la oportunidad de hacer que la gente piense: “Este chico será alguien importante cuando se haga mayor.” La forma de hablar de una persona contiene importantes indicaciones.

Cuando escribo canciones, preocupado por la belleza del idioma japonés, mi conciencia de la belleza se enfrenta a mi forma de hablar, y las palabras que escojo es algo que tiene un gran efecto, creo.

Por lo que a mí respecta, escribo canciones porque quiero expresar mis propios sentimientos. Para mí, esta sensación de “quiero que la gente conozca mis sentimientos” es lo más importante, por encima de cualquier otra cosa.

Expresar sentimientos con palabras malsonantes y utilizando un modo de hablar rudo, produce una sensación desagradable. Si voy a expresar mis verdaderos sentimientos, quiero hacerlo con palabras hermosas.

Cuando me fui al extranjero, pensé que quería utilizar las palabras y el lenguaje del país donde estuviera, lo mejor que pudiera.

Una vez, estuve aprendiendo a hablar francés, pero sólo conseguía recordar frases sueltas.

Más tarde, estuve estudiando chino. Ahora puedo ligar con mujeres en chino. Hace cuatro años, tuve la oportunidad de visitar Taiwán.

Cuando quería decirles algo a las chicas francesas, mi intérprete lo traducía. Por entonces, tenía la sensación de que le estaba dando la vuelta a mis palabras para cambiar su significado por algo que no era correcto.

Aunque las palabras tenían el significado correcto, no podía expresar los matices de mi forma de hablar. Al ser un “fetichista del habla”, no podía dejar aquello sin solución.

A partir de entonces, comencé a leer libros de gramática y conversación china.

Principalmente, he estado utilizando libros de auto-estudio. Cuando no conozco el significado de algo, pregunto a mis amigos de Taiwán y, casi a diario, leo libros en chino.

Pero ser capaz de participar en una conversación cotidiana y ser capaz de expresar mis sentimientos son dos cosas totalmente diferentes. Para llegar a ese nivel, no es suficiente poseer un vocabulario completo. Tenía que encontrar un modo de memorizar unas 20,000 palabras.

Para mí, que estoy pensando en expandirme hacia Asia, el haberme aficionado tanto al chino fue algo espontáneo.

Sin embargo, aunque soy de Asia, mi música, diga lo que diga, seguirá estando en japonés. Aunque adoro el chino, por encima de todo amo la belleza del japonés.

Todos vosotros habláis el japonés que tanto amo. Quiero que lo habléis del modo más hermoso que podáis. Os lo pido de corazón.

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SECCIÓN 4
IROKOI [ASUNTOS DE AMOR]

5. SEX to Ai
[Sexo y Amor]

Creo que el sexo es algo muy importante. Es un asunto muy importante entre un hombre y una mujer que nunca debe descartarse.

En el caso de un hombre, hasta que se desarrolla una relación mutua, en ocasiones existirán límites. Sin embargo, cuando un hombre y una mujer tienen una relación mutua, el sexo es importante porque esos límites se han reducido. Después del sexo, creo que la distancia entre ellos se acorta.

Aunque ahora, confío bastante en mí mismo, cuando era un adolescente era horrible. Como deseaba tener sexo, mi deseo me confundía tanto que quería gritar: “¡por favor, que alguien ponga fin a esto!” Si no lo hacía a diario, sentía como si mi día hubiera quedado incompleto. Nada me satisfacía.

Como Drácula hambriento de sangre, yo estaba hambriento de sexo. Creo que podría decirse que era algo así como un “vampiro”.

Pero también superé esta etapa de mi vida.

Ahora, a veces creo que, en aquella época, realmente estaba absorbiendo la energía vital de mi pareja durante el sexo. Tengo la sensación de que transfería esa energía a mi propio cuerpo.

Cuanto más lo haces, más se incrementa tu vitalidad. Cuando más se incrementa tu vitalidad, más quieres.

Es como estar sediento. Mi sed de sexo no se apagaba. No podía pasar sin ello. Era lo único que tenía en mente. Estaba seriamente preocupado por ello, ¿no me estaba comportando como un mono?

Sentía deseos de gritar: “¡Por favor, que alguien me pare!”

Aunque lo deseaba, para mí sólo había una regla que no debía romper. La regla era “no masturbarse”. Me lo juré a mí mismo de todo corazón.

Tenía grandes sentimientos de culpabilidad acerca de la masturbación. Después de hacerlo, pensaba: “¿Qué demonios estaba haciendo?” Y entonces me atacaba una terrible sensación de vergüenza. Me sentía miserable.

Si tenía una relación con alguien, me decía a mí mismo que actuaría de forma que pudiera construir una relación mutua con esa persona. Cuando no tenía ninguna relación, si tenía modo, me contenía.

Así que, me resultaba incapaz quedarme a solas. Cuando me entraban ganas de masturbarme, salía en busca de compañía hasta encontrar a alguien. Luego trataba de persuadirme a mí mismo:

– ¡Si te apetece masturbarte, levántate y sal a la calle! – me decía.

Cuando no salía con nadie, tenía a mis amigos. Cuando no tenía ninguna chica con la que relacionarme, tenía gente con la que compartir mis sentimientos. También hubo personas a las que utilicé sólo para el sexo.

Era lo mismo para ambos. Tanto mi pareja como yo lo hacíamos donde pudiéramos hasta que hubiéramos tenido bastante.

Por aquella época, lo hacía constantemente. ¿No os parece estúpido? Incluso cuando estaba pensando “¿qué estoy haciendo?”, estaba teniendo sexo. Fue una de las cosas más difíciles a las que me he enfrentado.

No me sentía satisfecho con eso. Me sentía enfermo; algo no estaba bien conmigo.

Aunque es posible que os estéis riendo, en aquellos días, estaba seriamente preocupado por esto.

Ahora, creo que la cima espiritual de una persona joven y la cima física son ambas muy importantes.

Sin embargo, si esa cima se desequilibra, podría ser algo muy malo. Si los jóvenes ocultan sus sentimientos cuando quieren hacer algo y se reprimen a sí mismos, para cuando sean mayores, habrán alcanzado esa cima espiritual. Sin embargo, para entonces, su cima física se habrá quedado atrás. En resumen: aunque haya cosas que quieras hacer, tienen que ser tanto físicas como espirituales. Si eso sucede, te sentirás satisfecho. Si ese es el caso, no parecerá que estás fingiendo, ¿verdad? Cuando tu cuerpo se debilite, la parte espiritual suplirá el placer.

Creo que la gente que hace “cosplay”, S&M, prostitución o salen con alguien por dinero son, en su mayoría, personas que se han saltado la cima espiritual. No tengo ningún deseo en absoluto de hacer nada de eso. No puedo comprender por qué puede ser necesario salir con alguien por dinero (-“compensated dating”, en inglés-, se trata de un ‘pasatiempo’ popular en Japón donde una chica, normalmente adolescente, sale con un hombre a través de una agencia de citas y él le da dinero a cambio de sexo. Es básicamente prostitución bajo el velo de un servicio de citas).

Cuando era adolescente, después de que superara aquella cima física, el deseo constante de sexo desapareció por completo.

Ahora soy feliz. Es porque ya no tengo esas urgencias incontrolables. Sin embargo, eso no significa que mi deseo sexual haya desaparecido.

Lo importante es el hecho del sexo en sí mismo, pero tienes que sentirlo de corazón. Si, en el fondo, no sientes nada por la otra persona, tu cuerpo no funciona.

En el caso de los hombres, aunque puedas funcionar bajo esas circunstancias, lo único que estás hacienda es moverte. En el fondo, sabes cuáles son las mejores circunstancias. Decirte a ti mismo “Me las puedo arreglar”, es completamente diferente a “Este es el momento perfecto.” Cuando puedas decir “Este es el momento perfecto”, entonces es cuando tú y tu pareja estáis perfectamente armonizados.

Sin embargo, el número de personas que saben compartir sus emociones es extremadamente limitado. Almas gemelas. Eso es, al final, lo que se convierte en la base del sexo.

El aspecto, el estilo y la personalidad son cosas positivas. Sin embargo, eso no significa que el sexo esté bien. Cualquier relación con ese tipo de personas no durará mucho. Si el sexo ocurre entre dos personas que no encajan, lo mejor es ser sólo amigos íntimos o casuales.

En estos momentos, no tengo a nadie a quien poder llamar “novia”.

Por supuesto, hay personas a las que amo.

A menudo pienso: “Cómo me gusta esta persona” o “Amo a esta persona.” Sin embargo, estas emociones surgen de forma espontánea. No importa que esa persona sea un hombre o una mujer.

Tomemos a Hyde como ejemplo. Cuando estoy con él, siempre pienso: “Guau, este chico es increíble.” Eso también es amor, o un sentimiento muy cercano al amor.

Esa sonrisa es un pecado. Desde la primera vez que lo vi, he pensado que sería genial si Hyde fuera una chica. Pero, maldita sea, ¡es un hombre!

Si fuera una chica, probablemente me enamoraría de él. Es del tipo que realmente me gusta. Digan lo que digan, siempre les escucho.

Si él o ella dijeran: “Ven aquí ahora”, dejaría todo lo que estuviera haciendo e iría. El tipo de chica que busco es gentil como Hyde. Si él fuera una chica, creo que me enamoraría.

Sin embargo…

Al final, nunca es la chica la que se interesa por mí. Lo mires como lo mires, soy siempre yo quien siente el interés.

Ojala hubiera una chica por ahí que sintiera lo mismo por mí…

La última vez que ocurrió fue cuando tenía 22 años. Aunque conocía sus sentimientos, por esa época no estaba buscando una novia. Eso era porque mi trabajo era la base de mi vida y el amor no era algo fundamental para mí.

Honestamente, creo que una persona enamorada es muy feliz. Una situación donde puedes decir “Ante mis ojos sólo estás tú” o “Si tú estás, no necesito nada más”, es la mayor felicidad de todas.

Pero para mí, ahora mismo, el trabajo es lo más importante.

Aunque el amor es muy importante, el tiempo que puedes pasar enamorado a lo largo de tu vida es muy limitado.

El tiempo que paso con el grupo de personas que llamo mi familia es mucho mayor que el tiempo que pasaría con una chica que me gustara.

Y creo que, por ahora, eso está bien.

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SECCIÓN 4
IROKOI [ASUNTOS DE AMOR]

6. Hakketsubyou to Kanojo no Hiren
[El Triste Amor entre Una Chica con Leucemia y Yo]

Soy una persona terrorífica.

Eso es lo que pensaba cuando estaba casado.

Cada vez que sentía que alguna persona era importante para mí, era incapaz de decirle “te quiero”.

Si lo hacía, ambos nos convertiríamos en meros “objetos”.

Es una sensación como si la persona a la que amo fuera una posesión. No puedo soportar eso.

Desde el momento en que empiezo a creer que estoy monopolizando a esa persona, creo que ella va a comenzar a romperse y a cambiar.

¿Es para mí la vida específica de una persona especial o no?

Había una chica que encarnaba todo esto, a la que restringí y quebré. Lo hice hasta que fue demasiado tarde. En los mensajes que dejaba en mi contestador y en todo lo que hacía, se volvía cada vez más extraña.

Estaba en lo correcto al preguntarle sus razones. Sin embargo, esta chica dijo:

– No puedo detenerme. Sé que está en mi cabeza, pero, por más que lo intento, no puedo detenerme…

Un deseo de monopolizar las cosas acaba por romper a la gente. A causa de mis relaciones con los demás, a causa de que acabo por quebrarlos, soy realmente terrorífico.

Ella me dijo claramente que era muy exigente con ella.

Por ejemplo, si ella me decía, emocionada: “Sólo quiero estar contigo durante un segundo”, yo solía responder: “No puedo. Tengo que trabajar, y tengo un montón de cosas acumuladas de las que tengo que ocuparme. Así que no podemos vernos a menudo.”

Si alguien reza con todas sus fuerzas para estar con alguien a quien ama, esa persona no soy yo. Hay cosas de las que sólo yo puedo ocuparme, y por supuesto hay también toneladas de cosas que no puedo hacer.

No entiendo por qué quiero monopolizar a los demás. Antes realmente deseaba hacerlo. El deseo era tan fuerte que casi suponía una enfermedad. Incluso ahora, sigo teniéndolo.
Sin embargo, como sé que monopolizar a los demás los hace infelices, suprimo esas intenciones. Me controlo.
Si amo a alguien, aunque ella ame a otro, sigo considerándola mi amada. No puedo evitarlo. Si ella puede amar a alguien que no sea yo, no pasa nada. Por lo que a ella respecta, necesita a esa otra persona.
La razón de que diga esto no es que quiera que mi amor por esa persona desaparezca. Los fuertes sentimientos que tengo por esa persona proceden de mi propio egoísmo. Si la persona no corresponde a mis sentimientos, puedo controlarlos. Aunque mi amor se acabe, seguiríamos unidos el uno al otro.

Ese es mi modo de querer a la gente.
Cuando someto a las personas a las que amo a mi voluntad, hay lógicamente algunos a los que no les gusta. Aunque es una forma de amor muy triste…
Hace mucho tiempo, tuve una relación que iba y venía. Fue cuando tenía unos veinte años. La chica a la que quería tenía unos dos años más que yo, y salimos durante cerca de cuatro meses…
De pronto, me dijo:
“Comencemos desde cero.” Desde luego, no era eso lo que realmente quería decir.
Cuando dijo eso, me volví realmente extraño y no pude parar. Podría decirse que era débil. Me volví tan raro que casi era irrisorio.
Ella tenía leucemia. Me lo dijo la primera vez que nos vimos. Sin embargo, aún pensábamos que podríamos tener una relación sin problemas.
Si ella enfermaba, pasara lo que pasara, mi amor por ella no cambiaría.
Sabíamos que era cuestión de vida o muerte. Sin embargo, como ella estaba mucho más enferma de lo que yo creía, lo hizo todo pensando en mí.
Creo que mi incapacidad de comprender esto fue la mayor razón de que rompiéramos.
Cada vez con más frecuencia, ella se derrumbaba ante mis ojos. Muchas veces yo no tenía ni idea de qué hacer.
Más terrible fue su respuesta: “No podemos seguir juntos. No es que te odie. Pero ya no podemos seguir juntos…”
Me dijo aquellas palabras de despedida por teléfono. Yo quería verla. No importaba lo yo dijera, no podíamos llegar a un acuerdo. ¿Teníamos que romper para no acabar odiándonos? ¿Por qué? ¿Esa es siquiera una razón? No comprendía nada.
Sin embargo, lo único que ella pudo decir fue que era lo que había decidido. Su personalidad era así. Era la clase de persona a la que no puedes hacer cambiar de opinión fácilmente. Así que dije que lo comprendía.
Sentía que no podía hacer nada al respecto. Entonces, como si me hubiera vuelto loco, me subí a mi coche y salí a conducir como un maníaco.
Aunque habíamos hablado un rato antes, primero destrocé mi coche, después recuerdo vagamente haberme fumado un cigarrillo y, finalmente, la llamé por teléfono. “¿Qué demonios estás haciendo?”, dijo, rompiendo a llorar. Fue entonces cuando mis ojos se abrieron. Desde lo más profundo de mi corazón me sentí terriblemente avergonzado de mí mismo. Era un niño que sólo podía pensar en sí mismo.

Antes de conocerme, ella había tenido un novio. Dijo que siempre iba a recogerla en su coche. Sin embargo, un día, cuando iba camino de su casa, tuvo un accidente y murió. Ella no podía dejar de pensar en eso.

¿Sabéis lo que es que te arrebaten a alguien a quien amas? Espero que nunca tengáis esa experiencia…
Ella lo intentó con todas sus fuerzas. Me habló de sus sentimientos. Se basaba en la pérdida de su prometido y su resolución a continuar peleando contra su enfermedad y, en ambos aspectos, estaba el miedo a morir.
Sin embargo, en aquella época yo no tenía experiencia y no comprendía sus verdaderas intenciones. Mi terquedad sólo me condujo a portarme como un suicida con mi coche.
Cuando empezó a llorar por mí, me di cuenta de que la había herido.
¿Qué había hecho…?
Después de aquello, no he vuelto a conducir de esa manera. Jamás he vuelto a jugar con mi vida.
Ella me mantiene informado de su condición. A veces contacta conmigo. Lo mejor de todo es que su enfermedad parece haberse vuelto menos grave. Creo que seguirá mejorando.
Después de tanto tiempo, finalmente soy capaz de comprender su modo de pensar.

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Jihaku Sección 5 ~Creatividad

SECCIÓN 5
[CREATIVIDAD]

1. Boku no Sekai wa Live ni
[Mi mundo está hecho de conciertos]

La verdad es que me siento horrible apareciendo en TV. Pienso que no soy yo en absoluto. Soy realmente muy malo en eso. Soy terrible hablando en televisión y eso me pone muy nervioso. Siempre he pensado que no me gusta esa atmosfera.

Muchas veces, soy capaz de hablar con la gente en TV que tiene muchas cosas divertidas que decir, pero cuando pienso en algo gracioso que decir, nunca lo digo. Incluso cuando lo digo, nadie se ríe.

“¿De qué estas hablando? ¿Se supone que debió ser gracioso?”

Todos siempre dicen eso.

Estoy seguro de que cada vez es peor. Incluso cuando hablo con mis amigos ahora es así.

Quiero hacer reír a la gente, pero probablemente soy el tipo de persona que no es capaz de hacer eso.

Aunque soy malo apareciendo en televisión, cuando me presento en “Hey! Hey! Hey!” [Music Champ] siempre me divierto mucho. Los dos chicos de “el centro” son más que solo genios. Son magos.

Rara vez pienso que alguien da miedo cuando hablo con la gente, pero los dos chicos del centro dan miedo. Ellos pueden realmente leer el alma de las personas. Son increíbles, y la expresión “afilado” les encaja perfectamente.

Por ejemplo, un cuchillo que no parece afilado en la superficie pero en el momento en que lo pones encima de una col corta instantáneamente a través de esta es bastante impactante. Muy aterrador. Si lo colocas en una tabla para cortar, corta con un ruido metálico. Es un sentimiento de “¿¡Wou… como es posible!?”

Después de la grabación, caigo en medio del cuarto de grabación. A diferencia de la mayoría de la gente, yo me agoto a mi mismo completamente. Si me comparan a mí como un cuchillo con ellos como cuchillos, es muy irritante. Así que hago un gran esfuerzo para pulir mi “cuchillo” para un brillante final. En mi corazón, mientras lo hago digo “Animo, Gackt” (“Ganbare, Gackt”Guiño.

No estoy hablando sobre la forma en que hablan en el programa. Solo que la forma en la que ellos tienen a la gente en sus manos como herramientas es increíblemente increíble.

Me gustaría, tan pronto como sea posible, ser libre del alcance de aquellas personas que pueden ser consideradas como genios. Eso me haría muy feliz. Por lo tanto siempre alejo las cosas que me asustan. Eso es lo que hago siempre en “Hey! Hey! Hey!”.

Sin embargo, no importa como lo mire, todavía están viviendo en mi mundo.

En los programas musicales de la televisión, solo tenemos 3 minutos para actuar. Los que actuamos pensamos lo que queremos hacer y que hacer para completar solo una canción en ese tiempo debido a las circunstancias.

Sin embargo, en un concierto, con el fin de hacer pleno uso de la canción, piensas en la actuación. En mi caso, los conciertos son un momento en que puedo pensar como expresar cada canción individualmente.

Nunca he pensado en una forma de hacer encajar una canción en los límites establecidos. Por ejemplo, con el fin de realizar una canción en particular en un concierto, si pienso que el fuego es necesario, propondré que en el escenario haya una columna de fuego. En ese momento, si dicen “eso va en contra de las reglas”, yo diré “bueno, entonces pensemos en algo que podamos hacer”.

Hay muchas maneras de innovar en el mundo. Eso es sólo una forma de utilizar esas maneras.

Generalmente, cuando estoy decidiendo algo, realmente odio utilizar las palabras “bonito” y “feo”. Voy a decidir si la gente hace algo, pero lo que no me gusta es limitar a todo lo que es “bonito” sin obtener ningún resultado.

Es el trabajo de otras personas decidir cuales son las reglas. Por supuesto, si rompes las reglas, serás castigado. Tratar de pensar en lo que podemos hacer sin romper las reglas es como un juego. En este juego, tú debes elegir la mejor opción.

En el caso de la columna de fuego, por ejemplo, a pesar de que se mantendrán diciendo “Puede ser de 4 metros a lo mucho”, entonces no daré la vuelta y diré “Oh bueno, no puede ser así. ¿Qué hay de 3 metros y 90 centímetros?” En lugar de eso, seguiré diciendo “No, no, quiero que se eleve 15 metros”. Ellos pensaran en esto y luego, cuando primero habían dicho que solo podía ser de 4 metros, finalmente dirán “Bueno, 12 metros esta bien. Pero 15 metros es demasiado”.

Por supuesto, para que esto suceda, tienes que seguir intentando e intentando. Cuando no creas que va a suceder, sigue intentado. La gente de la seguridad tuvo que ir uno por uno al hall, acceder a la seguridad del mismo, y hemos tenido que hacer demostraciones prácticas para ellos antes de que pudiéramos conseguirlo.

En los tours “Kagen no Tsuki” y “Jougen no Tsuki”, hicimos que lloviera en el hall, y este tipo de lluvia en el interior definitivamente nunca había sido vista en otros lugares, aunque se había visto afuera. Sin embargo, usando agua, hicimos que lloviera adentro.

Hacer esto una realidad nos obligo a borrar todos nuestros puntos clave. No solo necesitamos tener en cuenta el equipo. Las personas del backstage, la supervisión, el staff, otra gente que tenía relación con el hall, todos estaban incluidos, y tuvimos que demostrarles a todos que esta lluvia era absolutamente necesaria y que no era peligrosa. Uno por uno despejamos los obstáculos y tuvimos lluvia en el interior del hall por primera vez.

Comúnmente, otros artistas no serían capaces de hacer esto. Realmente me parece que mi equipo es superior a otros, y siempre pienso esto. Tuve una reunión con 20 de nosotros. Allí diez de ellos dijeron “eso es imposible”. Cinco de ellos dijeron “eso suena divertido”. Cuatro dijeron “no lo conseguiremos”. Y entonces dije “¡Podemos hacerlo!”

Y entonces, si todos los demás hubieran cambiado sus opiniones a “¡podemos hacerlo!” hubiéramos tenido un resultado impresionante.

Pero a pesar de que todos pensamos que seria realmente fantástico poder hacerlo, los otros 19 desde el principio dijeron pragmáticamente, que no podía hacerse, y no pudieron liberar su mente creativa.

Sin embargo, para mi, una de las cosas importantes en que pensar es si sería interesante o no. No es realmente acerca de si podemos hacerlo o no. Voy a hacerlo porque es interesante.

Fundamentalmente si es fácil decirlo, es mi deber decirlo. Después, todos, vamos a pensar en la mejor manera de hacerlo. En este orden de ideas, si las otras 19 personas tuvieran esta mentalidad, entonces habría dado un gran resultado. Es mi deber hacer a mi staff consciente de este hecho.

Haciendo esto, tomando el poder de cada miembro del staff y combinándolos, mis conciertos se han vuelto muy “podemos hacerlo”.

En la práctica, si preguntas “¿no es peligroso?”, bueno, el fuego es fuego. Es algo bastante evidente, pero algo solo tiene que empezar a quemarse, y los tramoyistas gritaran “¡¡¡Ahh!!!”, evacuaran a todos y apagaran el fuego en gran emoción. La mitad del tiempo es porque algo como los trajes se esta quemando, porque la columna de fuego estaba a mi lado derecho a casi un metro y medio de distancia.

Durante los ensayos, es un poco aterrador y caliente. Sin embargo, durante el show, no recuerdo nada de eso. Los trajes, que están hechos de lino, estallaran en llamas a la más mínima chispa. Pero entonces, será solo después del concierto que descubriré que los trajes se incendiaron.

Esta vez, hicieron caer el agua sin problemas. Todo estaba húmedo. También estábamos preparados por si estaba resbaladizo.

Algo en que no quiero que se equivoquen es respecto a que vamos diciendo por ahí “Esta lloviendo. Estamos haciendo que llueva. Es tan cool”

En su lugar, decimos, “Para expresar esta canción, la lluvia es necesaria y a través de la lluvia, ¿qué sentirá el público cuando expresemos los sentimientos del personaje principal?”

Con el fin de expresar sentimientos en una canción, si piensas que los acróbatas son necesarios, antes de empezar a ensayar, primero debes practicar en un trampolín. No es porque quieras ser realmente bueno en un trampolín. Pero lo digo porque si no puedes hacer algo, entonces no deberías hablar sobre hacerlo. Naturalmente debes practicar.

Una vez, trajeron un trampolín y yo salte en el, y contábamos con un sistema para hacerlo desaparecer. Como las personas fueron saltando de una a la vez, podían saltar a dos metros de cercanía. Cuando saltábamos, lo hacíamos en el trampolín, pero aterrizábamos en una alfombra acolchada, por lo que dolía. También llevábamos botas duras, por lo que perjudicaban nuestros huesos y cadera.

Como el escenario terminaba longitudinalmente, si alguien cometía un error, probablemente caerían fuera del escenario.

No todos pensaban que podrían hacerlo por si mismos, y estos no pudieron saltar. Debido a que estaban pensando “me esta obligando a hacer esto”, definitivamente no podían hacerlo.

Pienso que algo como eso lo dice la gente para la mayoría de las cosas.

En primer lugar, hay cosas que crees que puedes hacer por ti mismo. Cosas que piensas que quieres hacer. Si piensas que puedes hacerlas, te preparas para ellas y luego las haces.

Si puedes hacerlo todo, entonces sigue adelante y hazlo todo.

Esa es mi política.

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Gackt

gackt

Gackt (ガクト, Gakuto?, 4 de julio) es un cantautor, actor y modelo japonés originario de la Prefectura de Okinawa. Tanto su fecha de nacimiento y nombre real se mantuvieron en secreto por muchos años, en los que el propio Gackt aseguraba en las entrevistas que nació en el 4 de julio de 1540, afirmando que se sentía más afincado a esa época que al siglo XX. Recientemente, se hizo oficial por parte de Gackt y su agencia que nació el día 4 de julio de 1973, y de su nombre como el de Gackt Camui (神威 楽斗, Camui Gackuto?).

Escribe y compone sus canciones. Actualmente continúa con su aprendizaje de lenguas extranjeras y ha cantado en inglés, francés, coreano, cantonés y mandarín.

Gackt se dio a conocer en el público japonés como vocalista y pianista del grupo de Visual Kei Malice Mizer. Tras una serie de desacuerdos, Gackt decidió hacer su carrera como solista, y fue adquiriendo popularidad en varios países aparte de Japón, especialmente en Corea del Sur.

Biografía

Hijo de un trompetista profesional y una esteticista (Jihaku), Gackt nació en la prefectura de Okinawa y pasó su infancia en la ciudad de Kioto. Esta infancia según la cuenta en su propia autobiografía “Jihaku” fue de todo menos sencilla. Habiendo tenido unos padres muy estrictos, que le obligaron a comenzar sus estudios de piano a los 3 años, también estuvo a punto de ahogarse en el Mar de Okinawa. A la edad de 10 años enfermó de algo que los médicos no podían identificar y decidieron ingresarle en un hospital pediátrico totalmente aislado. Esto le creó todavía más problemas.

Gackt ha sido siempre, quizá debido a la educación que le dieron sus padres, tremendamente competitivo. Según sus propias palabras “no es que me guste ganar, es que simplemente no me gusta perder”. Esa competitividad le ha causado problemas de salud en numerosas ocasiones debido al esfuerzo que pone en cada cosa que realiza. Y también fue este sentimiento competitivo el que le hizo tomar sus estudios musicales en serio cuando era niño al ver que un íntimo amigo suyo tocaba mejor que él el piano (extraído de su auto-biografía Jihaku).

Carrera musical

A la edad de diecisiete años descubre la existencia del Rock y Gackt comenzó a cambiar sus gustos musicales radicalmente (de lo más clásico al Rock más duro). Se esmeró entonces en aprender a tocar la batería. En menos de un año logró unirse a Cain’s Feel, ocupando el puesto de baterista auxiliar. Tiempo después el vocalista dejó la banda, y Gackt fue propuesto como tal, convirtiéndose en miembro oficial.

Malice Mizer

En octubre de 1995, Malice Mizer, una banda Visual kei que estaba escalando rápidamente, deja atrás a su vocalista Tetsu y los por entonces miembros del grupo Mana, Közi, Yu~ki y el posteriormente fallecido Kami propusieron a Gackt que le sustituyese él como tal. Junto a Malice Mizer, Gackt sacó los discos de Voyage 〜sans retour〜 y el muy exitoso merveilles, con los que alcanzó la fama en todo el país, dándole un gran impulso al grupo pues su apariencia se ajustaba mejor con el aire Punk-gothic mezclado con un poco de barroco francés que influenciaba a la banda. Durante su periodo de cuatro años (1995-1999) como vocalista y pianista ocasionalmente, compuso algunas de las canciones más reconocidas de la banda (como Le Ciel). Pese a ello, en 1999 Gackt deja el grupo por diferencias con los productores, por lo que decide iniciar su carrera de solista. Dos años más tarde de su salida, su puesto vacío en Malice Mizer sería reemplazado por Klaha.

Carrera en solitario

El 12 de mayo de 1999 se lanza “Mizérable”, el primer single como solista junto a su banda denominada GacktJob, que fue un éxito rotundo en Japón y empezó a marcar su meteórica carrera como solista.

Convertido en uno de los íconos de la cultura moderna japonesa, es contratado como modelo de comerciales de TV, para diversas marcas comerciales de tecnología y alimentos, y también como modelo para personajes de videojuegos archiconocidos como Final Fantasy VIII, o creando un videojuego para su persona, llamado “Bujingai”.

Inició una nueva etapa en su carrera, la actuación, y en Japón salió al mercado la película Moon Child donde actúa junto a Hyde, vocalista de L’Arc~en~Ciel.

Algunos de sus trabajos más reconocidos (sobre todos por los occidentales) se han centrado en canciones para series de anime como la trilogía de Zeta Gundam, y videojuegos como Dirge of Cerberus: Final Fantasy VII (en el que también participó cediendo su imagen para un personaje llamado Genesis), en este último con su single “Redemption”. También ha prestado su imagen para este personaje en el juego Crisis Core: Final Fantasy VII que pertenece a la misma saga de Final Fantasy. Además también inspiró personajes del videojuego Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty producido por Konami.

En el dorama Fuurin Kazan de la cadena japonesa NHK, Gackt representa a Uesugi Kenshin, para el que además compuso el single Returner ~Yami No Shuuen~, alcanzando el número 1 en la lista de éxitos japonesa.

En conmemoración al décimo aniversario desde que Gackt empezó su carrera como solista, ha sacado cuatro singles que se incluyen en la colección “10 Years Anniversary Countdown”. Cada uno de los singles se ha ido lanzando con una semana de margen entre ellos. El primer single publicado ha sido “Koakuma Heaven”, el 10 de junio. El segundo de ellos se llama “Faraway” que se ha publicado el pasado 17 de Junio. El tercer single recibe el nombre de “Lost Angels” y fue lanzada el 24 de junio. El cuarto y último single de esta colección especial ha sido “Flower”, publicada el 1 de julio.

Gackt realizó su primer tour europeo en Julio de 2010 bajo el nombre de “Yellow Fried Chickenz”. Dicho tour tuvo lugar en Londres, París, Barcelona, Munich y Bochum, completando el aforo en todos los conciertos. Algunas de las entradas se agotaron a los 30 minutos de ponerse a la venta.

Carrera en la banda S.K.I.N.

Debido a una promesa con el músico Yoshiki (fundador de la mítica X Japan), Gackt estuvo trabajando como solista para la banda S.K.I.N., que tenía como objetivo juntar a algunos de los mejores y más reconocidos artistas de Japón para adquirir fama en otras partes del mundo. Incluyendo a Gackt, S.K.I.N. lo formaron el propio Yoshiki, Sugizo (de Luna Sea) y Miyavi. Dicha banda hizo su presentación al público en Los Ángeles, el día 29 de junio de 2007.

Proyectos actuales

Actualmente Gackt se encuentra rodando una película en Hollywood llamada Bunraku, donde además destacan en el reparto actores consagrados como los norteamericanos Josh Hartnett y Woody Harrelson, el español Jordi Mollà y la actriz norteamericana Demi Moore. La película ha sido escrita y está siendo dirigida por Guy Moshe, quien pidió personalmente a Gackt que participara en la película tras quedar impresionado con su actuación en Fuurin Kazan interpretando el papel de Uesugi Kenshin.

De la trama lo único que se sabe que Josh Hartnett es un vagabundo en busca de venganza, la cual intenta conseguir acompañado de un amigo samurái llamado Yoshi (interpretado por Gackt).

GacktJob

Miembros actuales

* You Kurosaki – violín, guitarra
* Yukihiro “Chachamaru” Fujimura – coros, guitarra solista
* Hiroshi “Chirolyn” Watanabe – bajo
* Jun-ji – batería
* Igao – teclado

Miembros de apoyo

* Nell – batería
* Minami – batería
* Jinsei Rikori – batería

Miembros anteriores

* Ryuchi – batería
* Ren – bajo (actualmente en LinClover)
* Masa – guitarra rítmica (actualmente en Maamaasa Muu, pero también estuvo con Spiky)
* Toshi – batería (actualmente trabaja con Spiky)
* Ju-ken – bajista (también fue bajista de apoyo con Ayumi Hamasaki y ahora trabaja para el grupo de VAMPS organizado por Hyde)

Discografía
Álbumes

1. MARS (26 de abril de 2000)
2. Rebirth (25 de abril de 2001)
3. MOON (29 de junio de 2002)
4. Crescent (3 de diciembre de 2003)
5. Love Letter (14 de febrero de 2004)
6. DIABOLOS (21 de septiembre de 2005)
7. 0079-0088 (19 de diciembre de 2007)
8. RE:BORN (2 de diciembre de 2009)
9. ARE YOU “FRIED CHIKENz”?? (23 de junio de 2010)

Mini álbumes

* Mizérable (12 de mayo de 1999)

Compilaciones

* Remix Of Gackt (3 de noviembre de 1999)
* THE SIXTH DAY ~SINGLE COLLECTION~ (25 de febrero de 2004)
* THE SEVENTH NIGHT ~UNPLUGGED~ (26 de mayo de 2004)
* Jūnigatsu no Love song ~COMPLETE BOX~ (12月のLove songs ~COMPLETE BOX~, Jūnigatsu no Love song ~COMPLETE BOX~?) (13 de diciembre de 2006)
*THE ELEVENTH DAY ~SINGLE COLLECTION~ (21 de julio de 2010)

Otros

* Love Letter – For Korean Dears (15 de junio de 2005) – edición especial de “Love Letter” para Corea

Singles

1. Mizérable (30 de junio de 1999)
2. Vanilla (11 de agosto de 1999)
3. Mirror (9 de febrero de 2000)
4. OASIS (16 de febrero de 2000)
5. Seki-ray (鶺鴒 ~seki-ray~, Seki-ray?) (8 de marzo de 2000)
6. Saikai ~Story~ (再会 ~Story~, Saikai ~Story~?) (30 de agosto de 2000)
7. Secret Garden (16 de noviembre de 2000)
8. Kimi no Tame ni Dekiru Koto (君のためにできること, Kimi no Tame ni Dekiru Koto?) (14 de marzo de 2001)
9. ANOTHER WORLD (9 de septiembre de 2001)
10. Jūnigatsu no Love song (12月のLove song, Jūnigatsu no Love song?) (16 de diciembre de 2001)
11. Wasurenai Kara (忘れないから, Wasurenai Kara?) (24 de abril de 2002)
12. Jūnigatsu no Love song (12月のLove song, Jūnigatsu no Love song?) / December Love (27 de noviembre de 2002) – Re-Lanzamiento
13. Kimi Ga Oikaketa Yume (君が追いかけた夢, Kimi Ga Oikaketa Yume?) (19 de marzo de 2003)
14. Tsuki no Uta (月の詩, Tsuki no Uta?) (11 de junio de 2003)
15. Lu:na / OASIS (25 de junio de 2003)
16. Last Song (12 de noviembre de 2003)
17. Jūnigatsu no Love song (12月のLove song, Jūnigatsu no Love song?) / 十二月的情歌 (3 de diciembre de 2003) – Re-Lanzamiento
18. Kimi ni Aitakute (君に逢いたくて, Kimi ni Aitakute?) (27 de octubre de 2004)
19. Jūnigatsu no Love song (12月のLove song, Jūnigatsu no Love song?) / December Love Song〈한국어〉 (8 de diciembre de 2004) – Re-Lanzamiento
20. Arittake no Ai de (ありったけの愛で, Arittake no Ai de?) (26 de enero de 2005)
21. BLACK STONE (27 de abril de 2005)
22. Metamorphoze (Metamorphoze ~メタモルフォーゼ~, Metamorphoze?) (25 de mayo de 2005)
23. Todokanai Ai to Shitteita no ni Osaekirezu ni Aishitsuzuketa… (届カナイ愛ト知ッテイタノニ抑エキレズニ愛シ続ケタ…, Todokanai Ai to Shitteita no ni Osaekirezu ni Aishitsuzuketa…?) (8 de agosto de 2005)
24. REDEMPTION (25 de enero de 2006)
25. Love Letter (1 de marzo de 2006)
26. No ni saku hana no you ni (野に咲く花のように, No ni saku hana no you ni?) (7 de febrero de 2007)
27. RETURNER ~Yami no Shuen~ (RETURNER~闇の終焉~, RETURNER ~Yami no Shuen~?) (20 de junio de 2007)
28. Jesus (26 de noviembre de 2008)
29. GHOST (21 de enero de 2009)
30. Journey through the Decade (25 de marzo de 2009)
31. Koakuma Heaven (10 de junio de 2009)
32. Faraway (17 de junio de 2009)
33. Lost Angels (24 de junio de 2009)
34. Flower (1 de julio de 2009)
35. The Next Decade (11 de agosto de 2009)
36. Setsugekka (The End of Silence)/Zan (雪月花-The End of Silence) (9 de diciembre de 2009)
37. Stay the Ride Alive (1 de enero de 2010)
38. EVER (28 de julio de 2010)

Conciertos en estadios

* 2000: Mars Sora Kara no Homonsha (MARS 空からの訪問者 ({{{2}}}, MARS 空からの訪問者?))
* 2001: Requiem et Reminiscence
* 2002: Kagen no Tsuki (下弦の⽉ ({{{2}}}, 下弦の⽉?))
* 2003: Jogen no Tsuki (上弦の⽉ ({{{2}}}, 上弦の⽉?))
* 2004: The Sixth Day & Seventh Night
* 2005: Diabolos ~Aien no Shi to Seiya no Namida~ (DIABOLOS 〜哀婉の詩と聖夜の涙〜)
* 2008-2009: Requiem et Reminiscence ~Saisei to Kaikou~(Requiem et Reminiscence Ⅱ 〜再生と邂逅〜 ({{{2}}}, Requiem et Reminiscence Ⅱ 〜再生と邂逅〜?))

Conciertos Fanclub

* 1999: Easter Live
* 2000: Starlight Gig
* 2006-2007: Training Days D.r.u.g. Party
* 2009: Camui Gakuen School
* 2010: Attack of the Yellow Fried Chickenz

DVD

2010-01-27 – Visualive Arena Tour 2009 Requiem Et Reminiscence II Final Chinkon To Saisei

2009-12-24 – Platinum Box X

2008-10-25 – Platinum Box IX

2007-12-24 – Platinum Box VIII

2007-06-01 – Gackt Training Days 2006 DRUG PARTY

2006-12-06 – Platinum Box VII

2006-11-15 – Gackt Asia Tour DIABOLOS~哀婉 no toki~ in KOREA (DVD – concert)

2006-08-23 – Gackt THE GREATEST FILMOGRAPHY 1999-2006 ~RED~

2006-08-23 – Gackt THE GREATEST FILMOGRAPHY 1999-2006 ~BLUE~

2006-03-29 – Live Tour 2005 Diabolos (DVD – concert)

2004-09-15 – Gackt Live Tour 2004 THE SIXTH DAY & SEVENTH NIGHT ~FINAL~ (DVD – concert)

2003-09-25 – MOON CHILD (DVD – miscellaneous)

2003-09-18 – Jougen no Tsuki Tour – Live (DVD – concert)

2003-08-06 – Gekkou (DVD – pvs)

2003-03-19 – Gackt Live Tour 2002 kagen no tsuki – seiya no shirabe (DVD – concert)

2001-11-30 – Requiem et Reminiscence -shuen to seijaku- (DVD – concert)

2000-11-22 – MARS sora kara no hômonsha (DVD – concert)

VHS

2003-09-18 – Jougen no Tsuki Tour – Live (VHS – concert)

2003-08-06 – Gekkou (VHS – pvs)

2003-03-19 – Gackt Live Tour 2002 kagen no tsuki – seiya no shirabe (VHS – concert)

2002-03-01 – soyokaze (VHS – pvs)

2001-09-28 – Requiem et Reminiscence -shuen to seijaku- (VHS – concert)

2001-06-21 – saisei to shyûen (VHS – miscellaneous)

2000-10-04 – MARS sora kara no hômonsha (VHS – making of)

2000-06-21 – Mirror OASIS (VHS – pvs)

1999-12-08 – Vanilla (VHS – miscellaneous)

BOOK

2006-03-00 – Gackt 2005 TOUR DOCUMENT BOOK“DIABOLOS~aien no shi~ (book – documentary)

2004-03-20 – Crescent (book – art-book)

2003-12-15 – subarashiki kana jinsei 2 (book – art-book)

2003-10-00 – MOON CHILD (Chinkonka) Requiem hen (book – miscellaneous)

2003-09-30 – Jihaku – Shougeki no Jiden (book – miscellaneous)

2003-04-05 – HYDE & GACKT – MOON CHILD (book – miscellaneous)

2002-10-25 – JUST BRING IT! LIVE TOUR 2002 (book – art-book)

2001-12-24 – Subarashikika na jinsei (book – art-book)

2000-11-10 – For Dears ~Féter nos retrouvailles~ (book – art-book)

1999-09-24 – Mizérable ~unmei~ (book – art-book)

1999-07-24 – Mizérable ~hishou~ (book – art-book)

0000-00-00 – 2001 TOUR DOCUMENT BOOK 「 Requiem et Reminiscence ~chinkon to saisei~ (book – art- book)

0000-00-00 – Kimi ga oikaketa yume (book – score book)

0000-00-00 – Kagen no tsuki ~2002 Final Live~ Jougen no tsuki ~2003 Live Tour (book – art-book)

0000-00-00 – The Air Moon ~Hakuchuu no tsuki~ (book – art-book)

BOX & MISC

2007-12-24 – PLATINUM BOX VIII

2006-12-13 – 12GATSSU LOVE SONGS ~Complete Box~ (Box – Box)

2006-12-06 – PLATINUM BOX VII (DVD – Box)

2005-12-07 – PLATINIUM BOX VI (miscellaneous – miscellaneous)

2004-12-15 – PLATINUM BOX V (miscellaneous – miscellaneous)

2003-12-17 – PLATINUM BOX IV (miscellaneous – miscellaneous)

2002-12-21 – PLATINUM BOX III (miscellaneous – miscellaneous)

2001-12-21 – PLATINUM BOX II (miscellaneous – miscellaneous)

2000-12-16 – PLATINUM BOX I (miscellaneous – miscellaneous)

1999-06-30 – Mizerable Single Box (miscellaneous – miscellaneous)

PELÍCULAS/TELEVISIÓN

2002 – Soyokaze

2003 – HERO’S HERO

2003 – Moon Child protagonizada junto con HYDE (vocalista de L’Arc~en~Ciel) y Wang Lee Hom.

2007 – Fürin Kazan – Dorama japonés en el que interpreta el papel del samurai Uesugi Kenshin

2009 – Mr. Brain como Takegami Teijirou (episodio 2)

2009 – Kamen Rider Decade The Movie: All Riders vs Dai-Shocker como Riderman

2011 – Bunraku

Anime

Puso su voz para uno de los personajes de “Hokuto No Ken” (conocido como “El Puño de la Estrella Norte” en España). Además, para este mismo anime, cedió 2 canciones: para el opening: Lu:Na (del disco MOON), y para el ending: OASIS (del disco MARS).

En su más reciente trabajo en Anime, interpreta el op/ed de la trilogía de Zeta Gundam.

Pronto pondrá voz a uno de los personajes de Shi Ki, siendo esta su primera aparición de forma continua y no como un invitado.

Videojuegos

* Gackt interpretó los temas principales del videojuego Dirge of Cerberus: Final Fantasy VII, titulados “Redemption” y “Longing”. Además, el personaje de Genesis (inspirado en él) apareció físicamente en el final oculto del juego, aunque de forma muy breve.
* Gackt aparece físicamente en el videojuego Bujingai (apareció en Europa, para la consola Playstation 2), interpretando al héroe protagonista.
* Para promocionar la salida al mercado del videojuego Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, Konami contrató a Gackt para rodar varios spots para la televisión japonesa.
* Genesis Rhapsodos, personaje y principal enemigo del videojuego para PlayStation Portable Crisis Core: Final Fantasy VII está creado tomando como referencia la imagen de Gackt y además éste presta su voz para dicho personaje en la versión japonesa del juego.
* Gackt prestó su imagen para el videojuego “GLADIATOR EVOLUTION” desarrollado por la empresa nipona Kyoraku, para el que además lanzó un disco titulado “GLADIATOR” en que se incluyen nuevas versiones de algunos de sus clásicos y también alguno de sus singles más recientes.
* Gackt prestó su voz y su nombre a uno de los personajes del programa “VOCALOID 2” para PC llamado Kamui Gakupo o Gackpoid.